ANA BELICIA GIORGINI | A CORUÑA
Conseguir impresionar al científico Stephen Hawking no es tarea fácil, pero la empresa coruñesa Autocares M. García, especializada en transporte adaptado, despertó la admiración del genio británico gracias a su furgoneta adaptada que permite transportar cualquier modelo de silla de ruedas. El famoso astrofísico, que padece esclerosis lateral amiotrófica (ELA), alabó durante su visita a Santiago de hace dos años el vehículo exclusivo, y único en Galicia, de la compañía coruñesa, que cuenta con los mismos anclajes que la furgoneta hecha a medida que Hawking utiliza en Reino Unido.
"Nos contrataron porque en Galicia no había ningún otro vehículo capaz de transportar su silla y fue una experiencia inolvidable. Te llena de orgullo que Hawking y sus acompañantes te digan que es el mejor vehículo que han visto en sus innumerables viajes por todo el mundo, a excepción del suyo particular", asegura Manuel García Cacheiro, de 32 años, que tomó las riendas de la empresa familiar junto a su hermana Romina, de 21 años, y apostó por la accesibilidad en el transporte. Hoy son la única compañía que opera en Galicia que cuenta con una flota de vehículos totalmente adaptada a personas de movilidad reducida y que disponen de espacio acondicionado para la sujeción de sillas de ruedas, una característica que les ha permitido afrontar la crisis económica sin tener que reducir plantilla.
La tercera generación de la familia García continúa con la labor de facilitar el transporte de los ciudadanos iniciada por su abuelo, Manuel García en los años 50 en A Coruña, cuando compró un autobús para desplazar a los vecinos a los mercados de las comarcas próximas a la ciudad, y que luego continuó su hijo, también Manuel García, en los años 70 con el servicio escolar de varios centros coruñeses. En el año 2004, la tercera generación apostó por renovar el parque de vehículos y especializarse en el transporte accesible, cualidad que les diferencia del resto de empresas de transporte de la ciudad y de toda Galicia. La compañía vendió todos los autocares no accesibles y adquirió únicamente vehículos adaptados.
La especialización en el desplazamiento de personas con discapacidad ayudó a Autocares M. García a sortear mejor la crisis que otras firmas del sector, aunque el intrusismo profesional de empresas con vehículos que no cuentan con los permisos necesarios -que han aflorado con la crisis, según la compañía- y el servicio de transporte adaptado subvencionado por la Xunta, el 065, han provocado una bajada en la actividad, sobre todo en los servicios a centros de día.
"Pese a todo, ser la única empresa en Galicia que ofrece este servicio te da tranquilidad. Tenemos cierta estabilidad y eso te permite gastar 40 millones en un autobús del que dispondrás 16 años como mucho y no tener miedo a perder el trabajo", explica Manuel García, que siguió los pasos de su abuelo y de su padre y en la actualidad es el jefe de tráfico -el que controla todos los servicios- de la compañía.
"La mayoría de los autobuses y vehículos que disponen de plataforma elevadora adaptan el espacio a las medidas mínimas y no pueden transportar cualquier tipo de silla ni varias sillas en un mismo viaje, porque deberían quitar asientos y reducir el número de plazas, y no les es rentable. Eso es lo que nos diferencia del resto, y coger sólo servicios adaptados nos permite ser competitivos e igualar las tarifas de los servicios habituales ofrecidos por las demás empresas", aclara García. Todos los trabajadores de la compañía están especializados en el transporte de personas con movilidad reducida, "algo que los clientes reconocen y agradecen", afirma el jefe de servicios de la empresa.
Estos profesionales, sin embargo, tienen que luchar todos los días con las barreras que todavía existen en las ciudades -A Coruña tampoco se libra- para poder utilizar la plataforma elevadora de los vehículos en las paradas de bus.
"El principal problema es que el Ayuntamiento no tiene en cuenta empresas como la nuestra ni las necesidades de los minusválidos a la hora de proyectar los accesos", lamenta Manuel García, que recuerda que hace dos semanas multaron en la ronda de Outeiro a un conductor de la empresa después de que se formara un atasco mientras el trabajador accionaba la plataforma elevadora para dejar en una parada a un alumno del Santiago Apóstol. Los agentes ordenaran al conductor mover el vehículo pese a que ya tenía la plataforma desplegada, algo que fue imposible por los tres mecanismos de seguridad de la rampa y el tiempo necesario para manipularla. La multa ya fue recurrida. "Hoy sólo estamos nosotros, pero mañana puede haber diez empresas más y la ciudad debería estar preparada", avisa Ángeles Cacheiro, madre de Romina y Manuel.