El nuevo dueño de Emesa abre un conflicto laboral tres meses después de la compra

Los trabajadores, que se regirán desde ahora por el acuerdo sectorial, sostienen que llegaron a ofrecer otro año de congelación salarial para mantener sus derechos

23.01.2016 | 11:25
Interior de la fábrica de Emesa, en Coirós, en una imagen de la semana pasada.

SOIL agota el plazo para negociar el convenio colectivo y la plantilla pierde derechos sociales

Antes de cumplir tres meses como nuevo propietario de la planta de Elaborados Metálicos SA (Emesa) de Coirós, el grupo SOIL ya ha abierto su primer conflicto con la plantilla de la planta que pretenden reactivar y devolver a los niveles de actividad previos a la crisis en unos cinco años. La dirección de la planta rompió las negociaciones del convenio colectivo y "de forma autoritaria", según el comité de empresa, se descolgó del acuerdo que regulaba las relaciones laborales dentro de la factoría para facilitar su caducidad y que la plantilla se rija desde ayer por el convenio provincial de la siderometalurgia, que no prevé la mayor parte de los beneficios sociales de los que disfrutaba hasta ahora el personal.

Los trabajadores, que solicitarán un proceso de mediación laboral ante el Consello Galego de Relacións Laborais, no descartan movilizarse contra la decisión de SOIL, al que acusan de "deteriorar de forma innecesaria las relaciones laborales en la empresa". El presidente del comité de empresa, Óscar Iglesias Ulla, sostiene que los representantes de los 70 trabajadores se ofrecieron a congelar un año más sus salarios -y sería el octavo ejercicio en estas condiciones- e incluso a mantener el convenio como está hasta 2017, cuando el grupo SOIL espera que la factoría haya mejorado su actual situación. "La empresa siempre nos dijo que quería igualarse a la competencia, que no tiene convenio, y estaba decidida a aplicarnos el convenio provincial. Les dimos todas las facilidades pero no hubo manera", explica el líder sindical.

Curiosamente, según Iglesias Ulla, el convenio sectorial prevé salarios ligeramente más altos de los que recogía el firmado en Emesa, pero los trabajadores lamentan la pérdida de otros derechos, como el horario de trabajo, los descansos, becas de estudios para empleados y sus hijos o el derecho a un préstamo de hasta 1.800 euros sin intereses, aspectos que la plantilla intentará mantener a través del proceso de mediación.

Tal y como explica el presidente del comité, el convenio sectorial de la siderometalurgia establece por ejemplo tres turnos de trabajo; de mañana, tarde y noche frente a los de mañana y tarde que tenía establecido el de Emesa y permite que la empresa obligue a los trabajadores a disfrutar al menos 15 de los 30 días de vacaciones fuera del periodo veraniego, cuando hasta ahora los empleados cogían el mes entero en verano. El convenio de Emesa establecía como días libres el 24 y el 31 de diciembre, además del sistema de becas, el préstamo sin intereses con cargo a un fondo único de 18.000 euros para toda la plantilla, la financiación de una parte del "comedor social" de la factoría o el derecho a transporte de los empleados que la firma tenía antes de trasladarse desde A Coruña a Coirós.

El convenio de Emesa caducó hace un año y el anterior propietario, Isolux-Corsán, abrió la negociación como un mero formalismo, ya que la plantilla estaba en ese momento inmersa en el último de los siete Expedientes de Regulación de Empleo que atravesó desde 2008 y que se prolongó hasta el pasado mes de julio. Semanas después de que el grupo SOIL comprase Emesa -el 28 de octubre- sus responsables comunicaron su pretensión de continuar la negociación abierta.

Desde el primer momento SOIL dejó claro que quería eliminar las mejoras sociales, según su comité, a lo que los trabajadores respondieron con una negativa y ofrecieron una nueva congelación salarial de un año para retomar un diálogo efectivo desde 2017. La empresa, dice Iglesias Ulla, se negó. "Nuestra ilusión cuando llegamos al comité es que todos los trabajadores cobrásemos lo mismo y tuviésemos los mismos derechos. Dicen que van a respetar parte de los que ya tenemos, pero los que entren a partir de ahora no los tendrán. Entendemos la situación de la empresa, por eso ofrecimos congelar los salarios otra vez", lamenta.

El comité acusa a SOIL de limitarse a esperar que finalizase el periodo de ultraactividad -el año que la plantilla y la empresa tenían para renovar el convenio antiguo- y dejar sin efecto esa regulación laboral, tal y como permitió la última reforma laboral.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook

David Galán, responderá a los lectores de LA OPINIÓN A CORUÑA sobre todo lo relativo a los mercados financieros y la Bolsa. David Galán es director de Renta Variable en Bolsa General y director del programa de Análisis Bursátil de la Escuela de Finanzas, colaborador de XTB, mayor bróker ´online´ de Europa.

Enlaces recomendados: Premios Cine