José Manuel Casado González Presidente de la firma 2C Consulting

"Hay más gente en el mundo con dispositivos móviles que personas que tienen luz o agua"

"El sistema educativo español acaba con la capacidad de las personas de asumir riesgos" - "El trabajo va a entornos de 'coworking', en los que trabajamos y competimos a la vez"

17.07.2016 | 02:56
José Manuel Casado, en el Rectorado de la UDC.

El presidente de la empresa 2C Consulting, José Manuel Casado, participó a principios de mes en unas jornadas organizadas por el Consello Social de la Universidade da Coruña (UDC) titulada La gestión del talento ante la nueva era digital, donde analizó los cambios que habrá en el mercado laboral como consecuencia de los avances tecnológicos y la revolución digital. El directivo de esta firma, experta "en procesos de cambio, adaptación y crecimiento", señala que gran parte del trabajo del futuro tendrá que ver con el tratamiento de datos: "En Europa se necesitarán tres millones de personas expertas en big data y en todo el mundo, en el ámbito digital, unos 92 millones".

-Su ponencia se titulaba Talento colaborativo, nuevos trabajos y nuevas competencias. ¿Cuáles son esos nuevos trabajos y nuevas competencias de la era digital?

-Se está produciendo una gran transformación general por cinco fuerzas que cambian el mundo: la globalización (estamos en un entorno abierto 24 horas al día con cada vez mayor peso de los países emergentes, con crecimientos de dos dígitos e innovación de bajo coste), los cambios demográficos (Occidente se llena de viejos y Oriente y esos países emergentes de gente joven. Hay una nueva generación que va a vivir más de 100 años, con lo cual el modelo occidental de jubilar gente a los 50 se va a acabar), los cambios sociales ( familias monoparentales, aumento del ocio pasivo?), la escasez de recursos naturales y la lucha por los recursos energéticos (hay países en los que la gente no tiene luz ni agua) y la tecnología (en unos años tendremos 5.000 millones de personas conectadas a este gran ordenador mundial donde lo que aportamos contribuye a una sabiduría popular de masas).

-¿Y eso cambiará el trabajo tal como lo entendemos?

-El elemento central final es el impacto de la digitalización, con una transformación de las organizaciones y de la forma en que se organiza y distribuye el trabajo. Va a ser un trabajo totalmente diferente, más digitalizado, virtual, donde los asistentes cognitivos o los robots van a tener un peso importante.

-Pero el entorno actual no parece el mejor, con la crisis.

-Es un entorno, como dicen en EEUU, VUCA (volatilidad, incertidumbre, complejidad y ambigüedad). Y todo ello construyendo negocios digitales para crear nuevas soluciones y experiencias de cliente. Y aquí hay cuatro elementos centrales: conectar los artilugios (lo que da movilidad), conectar personas (con redes sociales), conectar sistemas (los sistemas de las compañías tienen que hablarse con los sistemas de las personas) y conectar datos (big data). El 90% de los datos que tenemos actualmente no existían hace dos años y gran parte del trabajo del futuro tendrá que ver con el tratamiento de datos.

-¿Se pueden cuantificar los empleos que creará este sector?

-En Europa se estima que se necesitarán tres millones de personas expertas en big data y en todo el mundo, en el ámbito digital, unos 92 millones. Hay más personas en el mundo con dispositivos móviles que gente con acceso a agua o luz. Son cuatro dispositivos móviles por cada persona nacida en el mundo.

-¿Y está preparado el sistema educativo español para las nuevas necesidades laborales?

-La competitividad de los países depende del sistema educativo y el nuestro, cuando lo inventaron, estaba preparado para la época industrial, para adoctrinar a la gente en una enseñanza igual para todos porque en las fábricas todo el mundo hacía lo mismo. Eso no ha evolucionado y, en general, el sistema educativo acaba con la capacidad de asumir riesgos. Hay varios referentes en este tema, pero el libro El millonario de la puerta de al lado dice que la mayoría de directivos y empresarios de gran éxito no tiene una formación digamos reglada. También es verdad que el sistema educativo es el chivo expiatorio fácil porque en la preparación de los profesionales del futuro intervienen la sociedad, las instituciones y el sistema educativo, pero también las familias y nosotros mismos. Pero debe evolucionar, ser más ágil y, como hacen los anglosajones, fomentar la crítica para enriquecernos.

-¿Aquí se penaliza el fracaso mientras en otros países se permite aprender de los errores?

-Bill Gates contrató a su segundo de a bordo, que había hundido una empresa, y cuándo le preguntaron por qué lo había contratado dijo: "Porque este ya ha aprendido". Sabía ya lo que no tenía que hacer; el error se considera aprendizaje.

-Hay expertos que dicen que muchos de los trabajos que existen actualmente desaparecerán por la revolución digital. ¿Es así?

-Sí. Como carteros, granjeros, reporteros de periódicos, agentes de viajes, leñadores, asistentes de vuelo... Y van a crecer los sectores vinculados a la era digital. El trabajo, que es una invención de la revolución industrial como la conocemos ahora, va a cambiar radicalmente en los próximos dos lustros.

-¿Es equiparable la revolución digital a la industrial, o incluso más importante?

-Tiene unas connotaciones de mayor transformación. Y es ya un imperativo de negocio porque las empresas con madurez digital tienen un 26% más de rentabilidad y un 12% más de valor de mercado. Pero esto obliga también a cambiar la cultura de la gente. En 2020 el 50% de los trabajadores será de la generación que yo llamo regeneración o generación Z, que vivirán más de 100 años y que quieren un entorno más colaborativo, más móvil, muy conectado, sin jerarquías...

-¿Cuál es la mejor forma de aprovechar el talento de las personas, esa economía colaborativa de la que hablaba?

-La economía colaborativa, con la larga crisis y la desconfianza hacia las instituciones, crece como un modelo de operación en el que la propiedad o el acceso a bienes o servicios es compartida por corporaciones, start-ups y usuarios sin ningún intermediario. El talento no puede gestionarse colectivamente, hay que gestionarlo one to one, porque lo que a ti te gusta igual a mí no. El trabajo va hacia entornos de coworking, en los que colaboramos y competimos a la vez.

-¿Hasta qué punto ha perdido talento España por la crisis?

-Bastante. Es como si eres una empresa, formas a la gente y dejas que se marche. Nuestro mercado de trabajo ha sido incapaz de crear los mecanismos para retenerlo, y en él influyen agentes sociales y políticos. No es algo baladí. Lo normal es echar la culpa a los empresarios, pero los sindicatos también tienen la suya. Con una regulación laboral más flexible estaríamos mejor. ¿Cuáles son los países que más minijobs tienen? Los más avanzados, los que más PIB tienen. Probar distintas opciones sirve de formación y te hace competitivo, y es mejor eso que no tener nada.

-¿En esas culturas hay menos miedo a perder el empleo?

-Sí, pero es que el empleo en el sentido tradicional, trabajador varón de 16 a 65 años, cinco días a la semana, entrando a las nueve de la mañana, saliendo a las siete, no va a volver, es una utopía. ¿Quién lo defiende? Los gobiernos, que están engañando a toda la sociedad.

-¿Cuánto se tardará en recuperar ese talento perdido?

-España tiene las condiciones para ser un foco de talento. Debe incentivar no solo al talento español, sino de otros países. Se tardará en recuperar el talento, pero la tendencia natural es que la gente vuelva a sus orígenes. Pasó en la India y en China y aquí será igual.

-Entiendo que es la forma de recuperar parte de la competitividad perdida con la crisis.

-Sí. Para mí talento es capacidad por compromiso, y es una definición muy importante. Capacidad, lo que yo sé hacer, por las ganas que pongo al hacerlo. El resto del talento es una invención para separar a los buenos de los malos. El talento se trabaja. Schwarzenegger decía: "No he visto a nadie fortalecer los músculos viéndome entrenar en el gimnasio". O Tiger Woods: "Cuanto más entreno, más suerte tengo".

-A la hora de buscar a personas con esas capacidades y compromiso, ¿hay alguna comunidad española que destaque? De los gallegos siempre se dice que son muy emprendedores.

-No podría situar ninguna comunidad como más emprendedora, pero sí suele haber cierta connotación de que los gallegos son más talentosos e innovadores porque se preguntan más cosas.

-¿Hacen las administraciones lo que deben para atraer talento? La patronal dice que está descargada en ella esa responsabilidad.

-Las administraciones deben mejorar la gestión del talento. La principal preocupación de las empresas es la gestión del capital humano y, por tanto, del talento.

-Un trabajador contento siempre trabaja mejor.

-Sí. Cuanto más contento estés mayor es tu compromiso. Hay estudios que dice que una persona contenta puede producir un 40% más. De entrada, evitas sabotajes.

-¿Ve signos de recuperación en la economía española?

-La veo bastante mejor. Es una economía diferente, tenemos que reinventar un capitalismo más distribuido, pero hay síntomas claros de recuperación. El crecimiento de España, del 3,2% en 2015, es el mayor de los países europeos. Si flexibilizásemos el mercado de trabajo, con las capacidades que tenemos, con un centro de atracción de personas, el buen tiempo y la comida que tenemos, esto sería la leche.

-Pero la mejora en las cifras macroeconómicas tarda en llegar al ciudadano de a pie.

-Es verdad. Pero el paro baja, algo muy importante. Ahora la clave es pensar en digital para crecer.

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David Galán, responderá a los lectores de LA OPINIÓN A CORUÑA sobre todo lo relativo a los mercados financieros y la Bolsa. David Galán es director de Renta Variable en Bolsa General y director del programa de Análisis Bursátil de la Escuela de Finanzas, colaborador de XTB, mayor bróker ´online´ de Europa.

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