ALFONSO PAJUELO.
Cualquiera lo diría ¿O no? Si nos fijamos en algunos datos concretos, tal parece que los inversores, mejor dicho, los ahorradores, no se dejan vencer por los augurios, los malos augurios, sobre la economía española. Quizá interpreten que crecer al 2,8% en lugar del 3,3% no es una buena noticia pero tampoco es la debacle. Lo cierto es que el Ibex anda rondando los 15.000 puntos, con una subida del 3,3% en una semana y del 8,73% en tres, el Santander ha colocado rápidamente sus 7.000 millones en bonos convertibles y Criteria ha sobresuscrito 2,6 veces la colocación entre minoristas. A la vez, Iberdrola reactiva la salida a Bolsa de Iberenova, las inmobiliarias continúan refinanciando su deuda -aunque, es verdad, no todas- y las cajas han conseguido reforzar significativamente sus fondos para insolvencias ¿Será un espejismo momentáneo?
El debate sobre las previsiones económicas continúa y ya son escasos los que se apuntan al optimismo gubernamental. Aun así, los profetas del desastre tampoco consiguen demasiados acólitos puesto que la discusión es si creceremos más o menos. No obstante, una diferencia de tres o cuatro décimas en el aumento del PIB es cualitativa y cuantitativamente significativa y puede marcar serias diferencias que no está claro puedan paliarse debidamente con la política económica si esta se hace sobre la base de un crecimiento erróneo.
Caja Madrid ha sido la última en unirse al coro de avisos sobre la economía real. El Servicio de Estudios de Caja Madrid considera que la crisis desatada en los mercados financieros internacionales va a ser más duradera de lo inicialmente previsto y tendrá consecuencias reales sobre la economía española, por lo que la entidad ha rebajado medio punto, hasta el 2,7%, la estimación de crecimiento para 2008.
Indica la caja que el "riesgo de recesión" ha aumentado "de forma notable" y entiende que en este contexto es muy probable que el Banco Central Europeo (BCE) haya entrado en un periodo de estabilidad de tipos, aunque no descarta que incluso acabe relajando su política monetaria desde el nivel del 4% en el que se encuentran ahora los tipos de interés. De hecho, el BCE decidió esta semana mantener estables los tipos de interés y continuar así hasta final de año.
La caja añade, además, que es muy posible que durante las próximas semanas vayan saliendo a la luz nuevos nombres de entidades de diversa índole, como bancos, hipotecarias o hedge funds, con problemas de financiación. En este contexto, indica que en los mercados de crédito, van a escasear los fondos y su precio (tipos de interés) va a aumentar.
"Los spreads (diferenciales) en el mercado de bonos corporativos se van a seguir ampliando y las entidades más endeudadas y con peor nivel de solvencia van a tener dificultades. Los impagos es probable que aumenten y con ellos las rebajas de calificación", subraya Caja Madrid.
Igualmente, indica que las bolsas pueden profundizar las caídas e incluso puede haber "jornadas negras" en las que el "miedo irracional" de los inversores provoque "fuertes retrocesos".
Aunque las agencias calificadoras no están en su mejor momento de credibilidad tampoco hay que desechar sus opiniones, especialmente si coinciden con otras pegadas al terreno, es decir, hechas desde España y con la suficiente solvencia. Es el caso de Standard & Poor´s que estima que la española es una de las mas expuestas de entre los países miembros de la eurozona a las consecuencias de las dificultades en los mercados de crédito y al cambio de tendencia en el sector inmobiliario por los efectos sobre el crecimiento de un mayor coste del crédito, el elevado grado de endeudamiento de los hogares, la importancia de la demanda de los consumidores y la inversión inmobiliaria en el crecimiento de su PIB.
La calificadora pronostica que la economía española crecerá un 3,7% este año para ralentizarse en 2008 a una tasa del 2,7%, mientras que la inflación pasara del 2,5% previsto para 2007 al 2,6% el año próximo. Asimismo, prevé que la tasa de paro concluirá el presente ejercicio en el 7,8% para repuntar en 2008 hasta el 8,2%.
La elevada deuda hipotecaria penalizará la capacidad adquisitiva del consumidor en España, según el informe, que señala al país como uno de las afectados por la ralentización del mercado inmobiliario por el elevado endeudamiento de los compradores de vivienda.
El informe explica que la subida de los precios en el sector inmobiliario no ha producido ningún efecto medible en la riqueza europea salvo los psicológicos, por lo que la firma no se muestra preocupada por una influencia directa en el gasto del consumidor, excepto en el caso de países como España.
"Los mayores costes hipotecarios podrían pesar en el presupuesto del consumidor, especialmente en países como España, cuya deuda hipotecaria por compra de vivienda es particularmente elevada", establece el estudio, que subraya que, sin embargo, Francia, Italia y Alemania están menos expuestas por unos niveles de deuda relativamente más bajos.
Por otro lado, S&P prevé que el precio de la vivienda aumente en España por debajo del 5% en los próximos doce meses, debido al enfriamiento del mercado inmobiliario, a la subida de los tipos de interés y al endurecimiento de las condiciones del crédito por la crisis financiera.
Por todo esto, el informe concluye que la actividad en el sector de la construcción de estos países se debilitara de forma acentuada, subrayó la firma.
Colocación
Frente a estas perspectivas, parece que el presente es menos dudoso. Santander ha culminado con éxito la colocación de la emisión de 7.000 millones de euros en bonos convertibles que tienen por objeto financiar parte de la compra de ABN Amro, informó la entidad a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).
El banco presidido por Emilio Botín ha colocado la emisión entre cerca de 129.000 inversores con un importe medio de unos 54.000 euros cada uno.
La entidad recuerda que los bonos serán necesariamente convertibles en acciones del banco después de que se produzca la adquisición del banco holandés ABN Amro por el consorcio del que forma parte junto a Royal Bank of Scotland (RBS) y Fortis.
El Santander decidió elevar de 5.000 a 7.000 millones de euros esta emisión de bonos por la fuerte demanda entre sus clientes e inversores. De esta forma, el banco ha conseguido por esta vía un 40% más de financiación de la que tenía prevista en un primer momento. Puede que le vengan bien para reducir la ampliación de capital prevista o, en su caso, para compensar un menor ingreso por la venta del patrimonio inmobiliario.