F. ALONSO.A CORUÑA
La Asociación de Industriales Metalúrgicos de Galicia (Asime) celebra el 30 aniversario de su fundación con un acto al que está previsto asistan el presidente de la Xunta y los conselleiros de Industria y Traballo, además del presidente de las patronales del metal de España y Portugal. José María Hidalgo permanece al frente de la organización desde hace 17 años y anuncia que a esta conmemoración asistirán unos 300 invitados.
-¿Recuerda la fundación?
-Fue en 1977 con una veintena de empresas asociadas de los sectores del naval y la automoción, fundamentalmente. Hoy somos 1.000 empresas, con más de 40.000 trabajadores, y la primera asociación de Galicia.
-¿El cambio más importante en estos años?
-Si lo que me pregunta es si tuve algún acierto, puedo asegurar que fue fichar a Javier Martínez como secretario general hace 10 años. Ése fue el único acierto, todo lo demás que hemos conseguido es cosa de él.
-¿Qué sectores abarca la asociación?
-Del millar de empresas asociadas hay cuatro sectores fundamentales, el naval, automoción, construcciones metálicas y matricería. También hay empresas de ascensores, ferrallistas y subsectores con menos volumen. Representamos al 90% del metal gallego.
-¿Qué destaca del sector naval?
-Atraviesa un momento dulce. Hay trabajo para varios años porque el transporte por mar está en auge y va a más. Los armadores cuando quieren un barco en plazo tienen que venir a España o Europa, porque los chinos y coreanos trabajan a plazos muy largos, y ello beneficia al nuestro sector.
-¿Y de la automoción?
-No está en mal momento. Citroën sigue siendo la fábrica de referencia del Grupo PSA en el mundo y la fabricación mantiene un gran ritmo. La economía va como va y la construcción está tocando fondo ya. El caso de Marbar es un ejemplo y va a ser la punta del iceberg. Creo que vamos a tener que vivir más de una situación como ésta en los próximos tiempos.
-En los 30 años de Asime hubo muchos cambios en el mundo sindical y empresarial. ¿Quién evolucionó mejor los sindicatos o los empresarios?
-Yo creo que las dos partes evolucionaron hacia un actitud más positiva. Aquellos años en que los sindicatos, ante una regulación de empleo, nos decían o todos o ninguno, son historia, afortunadamente. Hoy se dialoga, se negocia y se aplica el sentido común. Yo no sé si los empresarios evolucionaron todo lo que debían, pero los sindicatos mucho. Yo, que llevo demasiados años negociando convenios, creo que no tienen nada que ver las formas y las maneras de pensar y hacer de los sindicatos en los años 80 a los de hoy. Hay que reconocer que los sindicatos hicieron una evolución muy positiva. Quizá lo que digo no sea bien interpretado, y alguno pueda pensar que son blandos y debían ser más duros.
-Y sobre todo porque están cercanas las huelgas de mayo de 2006 y 2007.
-Claro, claro, porque a pesar de lo que estoy diciendo todos nos acordamos de las dos últimas huelgas que fueron salvajes. Es cierto que eso no debió haber pasado y yo fui el primer sorprendido, porque creí que habíamos evolucionado hasta el punto de que eso ya no volvería a pasar. Reconozco que me equivoqué, pero a pesar de ello lo que acabo de decir lo pienso.
-¿Asime tiene otros retos?
-Lo que tenemos que hacer, y es la política de los dos últimos años, es asentarnos y poner los pies más seguros a todo lo que hemos comenzado. Nos hemos metido en líos gordos, como el Centro de Reparación Naval, estamos dando cobertura a nuestros asociados en prevención de riesgos, nos ocupamos de la formación de trabajadores a través de Formeda... Es decir, tenemos una serie de retos abiertos que tenemos que consolidar.