AGENCIAS / REDACCIÓN | MADRID / PONTEVEDRA
La trama de corrupción en el PP que investiga la Audiencia Nacional continúa siendo utilizada por los socialistas como arma arrojadiza contra la oposición. Ayer fue el secretario general del partido socialista de Madrid, Tomás Gómez, quien puso en el punto de mira a la presidenta de la Comunidad, Esperanza Aguirre, que, en su opinión, "se está convirtiendo en la gran encubridora de la corrupción interna en su partido y en el Gobierno autonómico". Al mismo tiempo, también el número dos del PSOE nacional, José Blanco, emplazó al líder del PP, Mariano Rajoy, a actuar con "menos dureza con los jueces y más contundencia en el PP" en lugar de "arropar a los delincuentes que anidan en sus filas".
Tomás Gómez se preguntó qué tipo de relación mantiene Aguirre con los afectados por la trama de espías y corrupción económica si no "se puede deshacer de ellos". "¿Por qué no puede hacer ese ejercicio de transparencia democrática?", insistió. En su opinión, Aguirre "todavía no ha entendido que si hay corrupción en su partido no es culpa ni de los jueces, ni de los fiscales, ni de la policía", sino del PP y de sus dirigentes "cortar cabezas y depurar responsabilidades", subrayó. "Aguirre no quiere que se conozcan las cosas y lo está tapando. ¿Por qué no quiere que se sepa la verdad?", se preguntó Gómez.
El objeto de las críticas de Blanco, en cambio, volvió a ser Rajoy, de quien criticó su "poco peso" en un partido al que, dijo, "le pasará como al Prestige: se va a hundir".
Por su parte, el portavoz municipal socialista de Madrid, David Lucas, preguntó al alcalde, Alberto Ruiz-Gallardón, qué espera para solicitar a la delegada de Urbanismo, Pilar Martínez, y al concejal de Moncloa-Aravaca, Álvaro Ballarín, "responsabilidades políticas" en relación con la trama de corrupción.
El presidente del PP andaluz, Javier Arenas, culpó al PSOE de que haya "élites institucionales que abusan del poder", en alusión a la montería del ministro de Justicia.