ÁNGEL A. JIMÉNEZ | MADRID
Aficionado a la escalada y a deportes de riesgo, el dimisionario tesorero del PP, Luis Bárcenas, se enfrenta a su reto más difícil: probar su inocencia en la investigación que cursa el Tribunal Supremo. Luis Bárcenas, siempre ajeno al bullicio de la actualidad, un trabajador de despacho, nació en Huelva. A punto de cumplir 53 años, está casado y es padre de dos hijos, y licenciado en Derecho y Ciencias Empresariales por la Universidad de Comillas. Entró a formar parte del aparato de contabilidad del PP hace 28 años de la mano del entonces tesorero, Álvaro Lapuerta, su mentor, y en 2004, tras ser gerente durante todo este tiempo, Rajoy le nombra tesorero. Es el mismo año que Rajoy y Ángel Acebes, por recomendación de Lapuerta, deciden romper cualquier vínculo con las empresas de Francisco Correa, quien desde primeros de los 90 organizaba diversos actos para el PP. Además, desde 2004, es senador por Cantabria.
En cinco años, Bárcenas ha cuadruplicado su patrimonio(en 2007 declaró 2,5 millones con un sueldo de 225.000 euros anuales). En el PP muchos se molestan al conocer que el tesorero iba al Kilimanjaro y que disfrutó de un safari de lujo por África, regalo de Correa. Bárcenas hacía viajes semanales con un coste de 15.000 euros. Quienes le conocen lo describen como un hombre testarudo pero afable, a quien, pese a su tozudez, gusta escuchar las consultas de sus compañeros. Le encanta vestir bien, corte clásico, y posiblemente sea esa pose de dandy la que infundió en compañeros más jóvenes algunos prejuicios, como el de que es "un tipo chapado a la antigua". Pero por sus hobbies nadie diría que se quedó atrapado en otra época: amante del esquí de riesgo y de la escalada, Bárcenas suele salir de Madrid muchos fines de semana para ir a Baqueira a esquiar, o a algún país extranjero a desafiar algunas de sus temidas cumbres. Quizá por ello siempre ha mostrado un aspecto saludable, cultivado en el gimnasio, a donde va con frecuencia. El caso Gürtel, sin embargo, le ha hecho mella: en los últimos meses ha adelgazado 17 kilos. La investigación del Supremo es posiblemente la montaña más alta que Bárcenas tenga que escalar en su vida, y tendrá que hacerlo solo.