AGENCIAS | MADRID
La policía ha estrechado el cerco sobre los terroristas responsables del atentado que ayer acabó con la vida de dos jóvenes guardias civiles en Mallorca. El Ministerio de Interior publicó la foto de seis presuntos terroristas para pedir la colaboración ciudadana en toda España ante la hipótesis de uqe los terroristas ya hayan huido de Mallorca, aunque otras fuentes apuntan a que los etarras siguen en la isla refugiados en un piso franco.
Con el objetivo de facilitar la localización de los etarras, el Ministerio del Interior ha decidido distribuir la foto de seis presuntos miembros de la banda terrorista para pedir la colaboración ciudadana. Los nombres de estos seis terroristas son Itziar Moreno Martínez, Iratxe Ortiz de Barrón, Alberto Machain Beraza Gogorza, Oroitz Gurruchaga, Joanes Larretxea Mendiola e Ivan Saez de Jauregui Ortigosa. Varios de estos presuntos miembros de ETA se encuentran huidos de la Justicia tras formar parte de comandos de información de la banda o grupos responsables de actos de kale borroka.
Oroitz Gurruchaga, nacido en Rentería en 1981, es el único que ya figuraba en los listados de los terroristas más buscados y estaba considerado uno de los líderes y organizadores de la violencia callejera en el País Vasco. Por su parte, Iratxe Yáñez e Iván Saez de Jáuregui también son conocidos de las Fuerzas de Seguridad y tienen antecedentes por haber recabado información sobre posibles objetivos de la banda terrorista, como políticos, militares o policías.
La investigación de la Guardia Civil apunta a que un comando de ETA colocó la noche del miércoles las dos bombas-lapa en sendos vehículos del Instituto Armado de la localidad mallorquina de Calviá -una de ellas fue la que mató a los dos agentes y la otra fue desactivada por la policía- y las programó para que estallaran al día siguiente. Los artificieros lograron fotografiar la segunda bomba antes de explotarla de forma controlada y comprobaron que era una lapa que se activaba al movimiento del vehículo, siempre a partir de que se agote el tiempo programado en el temporizador. El hecho de que Carlos Sáenz de Tejada y Diego Salva, los dos guardias fallecidos el jueves, circularan con el vehículo oficial sin que se activase la bomba se debe a que el temporizador estaba activado para liberar el dispositivo de movimiento a partir de una determinada hora de la mañana del jueves, informa Europa Press.
De esta forma, los terroristas habrían colocado las dos bombas-lapa programadas para estallar al día siguiente, con tiempo de sobra para abandonar la isla de Mallorca.
Otra innovación en el modus operandi de ETA es la forma en la que los terroristas adosaron la bomba-lapa a los bajos de los coches. Las fotografías realizadas por los miembros del Grupo de Especialistas en Desactivación de Explosivos (Gedex) de Guardia Civil muestran cómo prescindieron de los habituales imanes y asieron con bridas de plástico la segunda bomba-lapa al vehículo, que se encontraba en desuso desde hacía más de un mes.
Las fuentes señalaron que la segunda bomba-lapa había sido muy bien escondida para evitar que los agentes pudieran detectarla en una rápida comprobación visual. De hecho, una primera inspección de este segundo vehículo, aparcado junto al viejo cuartel de Calviá, no ofreció ningún resultado, pero un perro del Instituto Armado marcó que en ese todoterreno había escondida una bomba, por lo que los agentes insistieron hasta localizarla en los bajos del todoterreno.
Dos kilos de explosivo
Las bombas-lapas empleadas en estos últimos ataques de ETA estarían compuestas por al menos dos kilos de un potente explosivo, aún por determinar. El hecho de que el coche de los dos agentes fallecidos estuviera aparcado sobre el asfalto provocó que la onda expansiva rebotase en el suelo y se proyectase violentamente hacia arriba.
En cuanto al atentado del miércoles contra la casa cuartel de Burgos, la onda expansiva provocó un enorme cráter, de hasta dos metros de profundidad, al estar aparcada la furgoneta-bomba en descampado de tierra.
Los avances de la investigación sobre el atentado mortal de Mallorca han ido desmintiendo las afirmaciones del delegado del Gobierno en Baleares, Ramón Socías, quien ayer se apresuró a hablar de una bomba-lapa activada a distancia y de la posibilidad de que los terroristas continuasen en la isla escondidos en un piso franco. Según explicó Socías en una entrevista radiofónica ayer por la mañana, la hipótesis de las fuerzas de seguridad es que los terroristas de ETA "no habrían abandonado Mallorca, sino que estarían refugiados en algún piso e intentarían esperar a que se enfríe un poco la situación para abandonar la isla". "Vamos a ponerles lo más difícil su salida de la isla", aseguró antes de explicar que la operación Jaula puesta en marcha el jueves tras el atentado para evitar la huida de los terroristas sigue en marcha. Así ayer se mantenía el tráfico restringido en los puertos de Palma y Alcúdia, donde las salidas de los buques se realizan bajo previa autorización expresa del Ministerio del Interior. Además, la Policía Nacional y la Guardia Civil mantenían una estricta vigilancia en torno al aeropuerto de Son Sant Joan.