Los Príncipes de Asturias rindieron ayer tributo a los guardias civiles Carlos Sáenz de Tejada y Diego Salvá, asesinados por ETA, en un funeral en el que el arzobispo castrense, Juan del Río, animó a no caer en el desánimo frente al "totalitarismo nunca justificado" de la banda terrorista. Las dos últimas víctimas mortales de ETA recibieron un emotivo homenaje en la ceremonia fúnebre oficiada en la Catedral de Palma de Mallorca, a la que también asistieron los Duques de Palma, la Infanta Elena, y una nutrida representación de autoridades regionales y locales. Antes de que empezara la ceremonia, don Felipe y doña Letizia dieron el pésame a los emocionados familiares.
Aplausos y vivas a España y a la Guardia Civil rompieron el silencio desde la capilla ardiente a la catedral. Los ataúdes estaban cubiertos con la enseña nacional y claveles rojos y fueron portados a hombros por compañeros de las víctimas. El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, les impuso a título póstumo la cruz al mérito de la Guardia Civil. El himno de la Guardia Civil despidió los restos mortales de los dos agentes a la salida de la catedral, donde los Príncipes de Asturias hablaron unos minutos con un teniente de Calviá. Los restos mortales de Diego Salvá serán inhumados en Palma, mientras que los de Carlos Saenz de Tejada fueron trasladados ayer a Burgos. Además, ayer hubo concentraciones silenciosas de condena en instituciones de toda España.