AGENCIAS | MADRID
El ministro de Justicia, Francisco Caamaño, se declara "inquieto" por el hecho de que el Tribunal Constitucional no haya dictado aún una sentencia sobre el Estatut de Cataluña, tres años después de que el PP presentara su recurso de inconstitucionalidad, aunque también afirma que "hay otras muchas leyes que están pendientes de resolución desde hace seis y siete años".
Caamaño señala que "la media" de tiempo que necesita el pleno del TC para dictar sus sentencias "excede con mucho los tres años" y añade que la resolución sobre el Estatut será "la más compleja de su historia" porque "va a marcar el futuro del Estado de las Autonomías y hacia dónde pueden o no evolucionar".
"¿Que a mí me gustaría que ya tuviésemos la sentencia del Estatut? Sin duda, pero soy consciente de la dificultad y de la complejidad de esa sentencia", señaló el ministro gallego en una entrevista con Europa Press, tras expresar su confianza en que el TC haga "una buena interpretación de la Constitución, aunque luego, políticamente, la resolución guste más a unos o a otros".
Caamaño también se muestra convencido de que el modelo autonómico establecido en 1978 conlleva que en España "siempre se van a vivir tensiones, como en cualquier Estado de tipo federal, entre el centro y la periferia".
Cambios en las Cortes
"Habrá ciclos en los que por la situación económica, social o política, dentro de los márgenes de la Constitución, el Estado se hará más centralista y habrá momentos en los que sea más descentralizado. Esa es la forma de vivir democrática de nuestro sistema", sostiene. Por eso, considera que quien no esté de acuerdo con la interpretación de la Carta Magna que realice el alto tribunal en su sentencia sobre el Estatut lleve a las Cortes Generales un proyecto para cambiar los artículos con los que no esté de acuerdo.
Sobre la posibilidad de que fuera la presidenta del TC, María Emilia Casas, la que pudiera decantar con su voto de calidad la orientación de la sentencia en favor del Estatut, Caamaño señala que "cualquier tribunal ha de legitimarse por el peso de sus sentencias y por la capacidad de explicación y de convicción de sus decisiones".