VANESSA SÁNCHEZ | A CORUÑA
Era su primer día de vacaciones. Se dirigía a Las Palmas para hacer un curso de surf pero nunca llegó. El avión de Spanair en el que viajaba aquel 20 de agosto de 2008 se estrelló durante el despegue en los alrededores de una de las pistas del aeropuerto de Barajas. 154 fallecidos, una decena de supervivientes. Entre ellos, Rafael Vidal, un joven ingeniero madrileño que aún no ha vuelto a volar.
-A punto de cumplirse el primer aniversario del accidente de Spanair, ¿cómo se encuentra?
-Después de todo lo que he pasado, ahora sólo pienso en disfrutar más de la vida. He aprendido a dar menos importancia a ciertas cosas y más a pequeños detalles cotidianos. Aunque es verdad que los abogados y el tema del juicio me quitan noches de sueño.
-¿Qué secuelas le han quedado? ¿Podrá hacer una vida normal?
-Al margen de recuerdos y diversas secuelas psicológicas, todavía tengo secuelas físicas. Después de un año del accidente, mi tibia izquierda aún está rota y tengo que llevar un fijador externo para ayudar a que la fractura consolide. De momento, no puedo hacer vida normal. La recuperación plena es todavía una incógnita, de hecho, ni los médicos se mojan. Las fracturas abiertas que hemos sufrido todos los supervivientes del accidente han sido muy complejas, ya que ha habido altos grados de infección en las mismas por las condiciones del lugar del accidente.
-Aquel 20 de agosto, ese vuelo JK5022... ¿Qué recuerda de los instantes previos?
- Recuerdo los cuatro alabeos que dio el avión instantes antes de estrellarse... y cómo tuve una mirada de complicidad con la azafata que estaba frente a mí y cómo con dicha mirada nos despedimos.
-¿Cuándo se dio cuenta de lo que iba a ocurrir?
- El avión nada más levantarse del suelo viró bruscamente, lo que no es muy habitual; al menos yo sólo lo he experimentado una vez.
-¿Cómo reaccionó?
-Tan sólo recuerdo tirar del cinturón hasta tener una cintura de avispa y cubrirme las manos con la cabeza. Está claro que ambas cosas son absurdas, pero fueron instintivas.
-¿Cuándo fue consciente de haber sufrido un accidente?
-Cuando desperté me dolía mucho la espalda. Primero pensé que estaba en mi casa y había dormido en una mala postura, y aunque suene ridículo, tardé un rato en darme cuenta de lo que había sucedido.
-¿Recuerda si las asistencias sanitarias, los bomberos, tardaron en llegar?
-Respecto a este tema yo no he sido capaz de hablar de una cantidad de tiempo concreta, ya que me faltan trozos (recuerdos) que podrían ser segundos o minutos. Pero sí tenemos constancia, desde la asociación de afectados, y gracias a testimonios de otros supervivientes, de que las asistencias sanitarias tardaron en llegar casi 45 minutos. Será fácil comprobarlo gracias a las grabaciones en vídeo de las cámaras del aeropuerto.
-¿Se actuó como se debía?
-Este es uno de los temas por los que la asociación de afectados va a luchar en los tribunales, para que se aclare por qué se tardó tanto en asistir a las víctimas. Queremos insistir en ello porque hay casos en los que la causa de defunción ha sido un shock hipovolémico (pérdida de sangre), y una mejor actuación podría haberles salvado la vida.