REDACCIÓN | A CORUÑA
Un año después, lo tienen claro. El vuelo JK5022 de Spanair "jamás" debió haber despegado. Así lo repitió ayer la asociación de afectados, quien denunció, al cumplirse un año de la tragedia en que fallecieron 154 personas, que nadie apreciara el sinfín de irregularidades en el MD82, que ya había registrado incidentes cuatro días antes.
"Queremos averiguar qué ocurrió, y que no vuelva a repetirse, para que la gente no pase lo que estamos pasando nosotros y que el accidente no haya sido de balde", señaló la presidenta de la asociación, Saleta Nistral, que pidió además a las compañías aéreas que no "presionen" a los pilotos.
Según denunciaron los familiares, se produjo una serie de "fallos en cadena", existió la oportunidad de arreglar la avería cuando se detectó, no se siguió el manual, el avión podría haber tenido sobrepeso y las ambulancias tardaron 40 minutos en llegar, lo que impidió atender a las personas que no fallecieron carbonizadas.
En rueda de prensa en Barajas, la presidenta de la asociación pidió ayuda a la Administración central y exigió a las compañías aéreas que "tomen conciencia" de que no deben presionar a sus pilotos, así como que fomenten que sus trabajadores reporten de manera anónima las incidencias para prevenir accidentes, cosa que ahora no sucede.
Los familiares resaltaron que hubo "deficiencias" en el plan de emergencias de Barajas, que "no estuvo a la altura", y aseguraron que tanto es así que la primera ambulancia tardó 40 minutos en llegar, lo que calificaron de "barbaridad".
Hubo 17 personas que no murieron carbonizadas, sino ahogadas y por otras causas, que según las familias, se podrían haber salvado. También incidieron en la "descoordinación y mala gestión" y en que había un muro de 70 centímetros que impedía a las ambulancias llegar al lugar del siniestro. Tampoco se habían hecho simulacros de emergencia en esa zona.
Ayer hubo homenajes tanto en Barajas como Las Palmas. En Madrid, a las 11.30, el capellán del aeropuerto ofició una misa, tras la que numerosos familiares se acercaron al arroyo de La Vega, lugar del accidente, para rendir un homenaje íntimo a los fallecidos.
Familiares y víctimas, como la gallega Loreto González, que sobrevivió al siniestro pero perdió a su hija Clara, depositaron flores en las placas que se han colocado en diferentes puntos de Barajas. Hubo vivas muestras de dolor, lo que indica que las heridas no están ni mucho menos cicatrizadas. Al homenaje se unieron cientos de personas en diferentes aeropuertos de España. También los pilotos estuvieron presentes, y los trabajadores de Spanair quisieron rendir homenaje a las víctimas.
Un día después de que los familiares se quejasen de que se sienten abandonados, el ministro de Fomento, José Blanco, estuvo presente en los actos. "Hoy es un día para estar cerca de las víctimas", aseguró, y adelantó que desde el Gobierno van "a fortalecer las comisiones de investigación y establecer mecanismos de seguridad de obligado cumplimiento para evitar estas catástrofes".
Primeras indemnizaciones
Las familias de los 154 fallecidos han recibido los adelantos de las indemnizaciones que marca la ley por la pérdida de sus seres queridos, según confirmó la presidenta de la asociación, Saleta Nistral. "Hemos recibido ya los adelantos, lo que marca la ley, y a lo que están obligadas todas las compañías", indicó desde Barajas. Por su parte, Spanair, que decidió elevar a 25.000 euros el anticipo obligatorio, aún no ha estimado el importe total ni los plazos a los que ascenderá el importe total de las mismas.