AGENCIAS | PALMA DE MALLORCA
Unas gafas de sol podrían haber sido el origen de la pelea multitudinaria que se produjo el pasado viernes de madrugada en el barrio de Son Gotleu de Palma de Mallorca, entre individuos de raza gitana y raza negra, que congregó a más de 1.000 personas entre contendientes y mirones. Tal aglomeración de vecinos obligó a intervenir a los antidisturbios para despejar la zona. El resultado de la contienda, tres personas heridas. La policía mantiene un dispositivo en la zona para evitar que se vuelva a repetir el suceso.
Los primeros indicios de la policía apuntan a que el enfrentamiento se originó cuando a una mujer de etnia gitana se le cayeron accidentalmente las gafas de sol por la ventanilla del vehículo en el que viajaba y, al percatarse de este hecho, el conductor detuvo el vehículo. Cuando la mujer se dirigió al lugar en el que habían caído sus gafas, vio que un hombre de raza negra las tenía en su poder, negándose a devolvérselas alegando que estaban en la vía pública.
Tras un primer enfrentamiento verbal por parte de las tres personas, se pasó a la agresión física. En un primer momento, sólo entre los allí presentes, resultando que, en un momento dado, se empiezaron a incorporar a la contienda un número indeterminado de personas, dando inicio a una riña multitudinaria, en la que se llegaron a producir lanzamientos de botellas y ladrillos. Concretamente, resultaron heridas tres personas que tuvieron que ser trasladadas al hospital, si bien ninguna de ellas tenía heridas por arma blanca, aunque presentaban fuertes traumatismos faciales, heridas incisocontusas que precisaron puntos de sutura o hematomas varios y que fueron causadas por el lanzamiento de objetos. Desde la madrugada, la policía mantiene una estrecha vigilancia en Son Gotleu para evitar una nueva pelea de estas dimensiones. De hecho, recibieron ayer por la mañana una llamada alertando del inicio de un enfrentamiento verbal entre personas de raza gitana y de raza negra, si bien todo quedó ahí.
La Policía Nacional se encarga de investigar las causas de la contienda y no se descartaba ninguna hipótesis, ya que se barajaba que pudiera ser un asunto de drogas, una pelea por una mujer o incluso por una simple mirada.
Tras los incidentes, los vecinos del barrio denunciaron que "era una guerra que ya se había declarado hace años", se lamenta un portavoz de la asociación de vecinos. "Ha quedado demostrada la inoperancia de las autoridades", sentenció.