AGENCIAS | BARCELONA
La certidumbre de que la sentencia del Tribunal Constitucional (TC) sobre el Estatut está próxima y de que, presumiblemente, implicará recortes al alcance del texto crece cada día y eleva la tensión política en Cataluña. Tras difundirse el domingo que los magistrados conservadores, y alguno progresistas, no están dispuestos a dar luz verde al alcance del concepto de nación y a la obligatoriedad de conocer el catalán, los socialistas del PSC anunciaron ayer que no darán marcha atrás en el plano lingüístico. La portavoz adjunta del PSC en el Parlament, Carme Figueras, consideró que la inmersión lingüística en las escuelas catalanas no está ni puede estar en cuestión "diga lo que diga" al respecto la sentencia del TC. Desde ERC, también miembro del tripartito catalán, Ernest Benach aseguró que "una de las muchas respuestas" que pueden dar las instituciones catalanas al Tribunal Constitucional es una "actividad frenética de despliegue del Estatut".