AGENCIAS | BARCELONA
El Gobierno catalán aseguró ayer que acatará la sentencia del Tribunal Constitucional en relación con el Estatut, pero advirtió de que un fallo que afecte a aspectos "importantes" obligaría a "rehacer el pacto político entre Cataluña y el Estado" que supone esta ley orgánica. Tras la primera reunión del Gobierno catalán desde el paréntesis veraniego, el conseller de Interior y Relaciones Institucionales, Joan Saura, fue el encargado de explicar la posición "unánime" del Ejecutivo. Saura apuntó que el Gobierno catalán esperará a conocer la sentencia antes de tomar cualquier iniciativa, y descartó de esta forma la opción de la manifestación previa planteada por el vicepresidente Josep Lluís Carod-Rovira. A la pregunta de si en caso de una sentencia adversa hay que seguir desplegando el Estatut al margen del TC, Saura se mostró ambiguo. Aseguró por una parte que, "como no puede ser de otra forma, el Govern ha de acatar la sentencia" del TC, pero también comentó que hay vías para tratar de hacer que se respete el texto original y, al mismo tiempo, el criterio del Alto Tribunal. En esta línea, explicó que, si el TC asegura que un artículo del Estatut sólo es constitucional si se modifica una ley orgánica del Estado, la Generalitat optaría por impulsar esa reforma legal. Saura dejó claro que el Govern no tiene dudas de la constitucionalidad del Estatut, pero añadió que, si la sentencia es negativa, no se estaría alterando simplemente una ley orgánica, sino un pacto político entre Cataluña y el Estado. Por ello, el conseller precisó que, en este supuesto, "haría falta rehacer" dicho acuerdo, porque afecta a la "ubicación de Cataluña dentro del Estado", en el sentido de su encaje político.