AGENCIAS | NUEVA YORK
La Misión de Naciones Unidas en Afganistán (Unama, en sus siglas en inglés) va a enviar a un equipo de investigadores para determinar las posibles negligencias cometidas por las tropas de la OTAN en el bombardeo aéreo que el viernes causó la muerte de al menos 95 personas, buena parte de ellas civiles, en la provincia de Kunduz, en el norte del país.
En un comunicado de prensa emitido a los medios de comunicación, el número dos de Unama, Peter Galbraith, mostró su preocupación por las informaciones publicadas en los medios que apuntan a que se produjeron múltiples víctimas civiles durante el ataque aéreo de la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (conocida como Isaf), que dirige la OTAN en el país asiático.
"Nuestra prioridad inmediata es hacer todo lo posible para asegurar que los heridos por el ataque reciban el tratamiento necesario y que las familias de las víctimas obtengan toda la ayuda que necesiten", indicó Galbraith.
"También debemos estudiar qué es lo que ocurrió y por qué se realizó un ataque aéreo en unas circunstancias que hacían difícil determinar con exactitud que no había civiles en la zona", añadió.
La Isaf aclaró en una nota de prensa que uno de sus comandantes autorizó el bombardeo a primera hora de la mañana del viernes tras "observar actividad de la insurgencia" en la zona y "evaluar que no había civiles", después de que las autoridades afganas le notificaran el robo de dos camiones cisterna por parte de insurgentes el viernes por la tarde.
"Un gran número de insurgentes resultaron o resultado heridos, de acuerdo con algunas informaciones, y los camiones con combustible fueron destruidos en el ataque", confirmó la fuerza de la OTAN, que dijo haber recibido "informaciones de que algunos civiles murieron o resultaron heridos" y agregó que está investigando estas afirmaciones "en colaboración con las autoridades afganas".
Por otro lado, la Unión Europea (UE) trabajará para que el próximo gobierno salido de las urnas en el país asiático sea menos corrupto y más eficaz en la lucha contra el narcotráfico, ante la sensación creciente de que los militares no pueden ganar por si solos la batalla.
"No creo que ganemos esta guerra matando. Vamos a ganar principalmente protegiendo a la población", recalcó el ministro de Exteriores sueco, Carl Bildt, tras presidir una reunión de los Veintisiete marcada tanto por la muerte de civiles afganos en el bombardeo de la OTAN como por la incertidumbre sobre la limpieza del reciente proceso electoral. Todos los ministros mostraron su "preocupación" por la matanza de Kunduz, un "grave error" según el francés Bernard Kouchner. El titular sueco fue cauto y remarcó que la nueva estrategia militar estadounidense y aliada en Afganistán ha logrado reducir las víctimas civiles a pesar de la intensificación de los combates.
Y "para poner las cosas en perspectiva" recordó que los talibanes matan a diario a policías afganos, ahorcan a ciudadanos frente a los colegios electorales o les cortan el dedo con el que se identifican para votar. En el Consejo informal de ministros de Exteriores no se habló de tropas ni del anuncio español de que probablemente enviará más soldados a Afganistán, pero sí de la necesidad de reforzar la estrategia política y económica, aseguró Bildt.
La Comisión Europea y los países de la Unión Europea gastan mil millones de euros al año en proyectos cívicos.