AGENCIAS | MADRID
Los partidarios del magistrado superaban ampliamente en número a sus detractores, pero esto no evitó que por momentos unos y otros se encararan y enfrentaran verbalmente en presencia de decenas de periodistas y rodeados por un gran despliegue de Fuerzas de Seguridad. Y es que la declaración de Garzón ante el Supremo concitó frente en la madrileña calle Marqués de la Ensenada a varios miembros de la Asociación de la Memoria Histórica que jalearon su entrada, pero también a varios detractores del juez.
En este ambiente, que no llegó a ser crispado, representantes de la Asociación de la Memoria Histórica manifestaron su apoyo al juez lanzándole "vivas" a su entrada y repartiendo un comunicado en el que se refieren a los impulsores de la querella -el sindicato Manos Limpias y la asociación Libertad e Identidad-, como "las fuerzas más oscuras y reaccionarias españolas".
"Tratan de sancionar al primer juez que desde la entrada de las tropas del general Franco en Madrid, en 1939, ha abierto una investigación contra los crímenes contra la Humanidad, perpetrados durante su régimen fascista", añade la nota, firmada por una veintena de asociaciones. Recuerdan en el texto que todos ellos se autoinculparon ante el Supremo como "inductores", pues fueron quienes aportaron las pruebas para que el Juzgado pudiera incoar la causa .
Uno de los que acudieron fue Julián Rebollo, ex concejal de IU y representante de la Plataforma Cárcel de Carabanchel, quien señaló que, además de los desaparecidos existen aún vivos represaliados como los que sufrieron prisión en dicho centro, y calificó de "ataque a la democracia" que se pretenda cercenar esta investigación y dotar de impunidad al franquismo. "Nuestros nietos deben saber que Franco fue un dictador que mató a mucha gente, y que el único juez que se atreve con este asunto es Garzón".
En el mismo sentido se manifestaron otros miembros de asociaciones de Memoria Histórica, como Fausto Canales, que calificó de "vergüenza, e ignominia" que se pretenda procesar a Garzón por investigar la desaparición de cerca de 150.000 personas durante la dictadura. Otros calificaron de "venganza" la citación.
También frente a las puertas del Supremo se encontraba Miguel Bernard, secretario general de Manos Limpias, y varios representantes de Libertad e Identidad, que fueron increpados como "fascistas" por los defensores de Garzón. "Fascismo, el de Cuba", respondió uno de ellos. Bernard indicó que su querella "no tiene nada que ver con el franquismo ni con las fosas" sino con el cumplimiento de las leyes. Añadió que la declaración de Garzón demuestra que "no hay nadie por encima de la ley, pese a las presiones políticas" y que "de las tres licencias con las que cuenta Garzón, la de cazar, la de dar clases y la de impartir justicia", esperan que se le quite esta última.
Bernard, charlando con representantes de las asociaciones de Memoria, les espetó: "Reconocerán que, como dictador, Franco fue insuperable". Mientras el querellante hablaba con los periodistas, estos le colocaron dos pancartas detrás que rezaban: "Más jueces como Garzón" y "Justicia por los pelos no es justicia".