ANTONIO DEL REY | MADRID
Los senadores del PP pidieron ayer la oreja del jefe del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, como si la Cámara alta fuera un coso taurino, y todo porque el presidente les acababa de llamar "insolidarios" al responder a una pregunta de su jefe de filas, Pío García Escudero, sobre la subida de impuestos.
Como no tenían pañuelos de tela a mano -tal vez para cumplir con la medida preventiva contra la gripe A que los desaconseja- los parlamentarios del PP recurrieron a sus carpetas, folios y papeles oficiales con el orden del día para hacerlos ondear en alto y hacer visible su requerimiento.
Pero al presidente del Senado, Javier Rojo, que por el gesto casi unánime y alborotado de los populares podría parecer en ese momento el presidente de la plaza, no le hizo ninguna gracia el guirigay, contestado desde el tendido socialista con todos los senadores del PSOE puestos en pie para ovacionar a Zapatero.
"Solamente recordarles que estamos en el Parlamento, nada más", proclamó Rojo, en un tono severo, dirigiéndose a los del PP, que a partir de ese momento renunciaron a pedir el apéndice.
Fue el final de la contestación que el jefe del Ejecutivo dio a García Escudero en la primera sesión de control al Gobierno del nuevo curso político, aprovechada por el grupo popular para exigir explicaciones a Zapatero por la anunciada subida impositiva.
El presidente Zapatero había invocado la "solidaridad" ciudadana con los más desfavorecidos y luego había rematado la faena con un duro ataque al Partido Popular: "¿Saben por qué a ustedes esto les suena tan extraño y están en contra? Porque ustedes no saben nada de solidaridad".
Mientras los senadores socialistas se levantaban de sus escaños para aclamar a Zapatero, los del PP se llevaban las manos a la cabeza, entre risas y voces, hasta que algunos comenzaron a agitar sus papeles mientras gritaban "¡La oreja, la oreja!".
No es la primera vez que algún senador del grupo popular saca algún pañuelo desde el escaño, pero nunca habían sido tantos los que habían reclamado el premio.
El episodio culminó con una larga pregunta en cuya contestación Zapatero fue interrumpido en numerosas ocasiones, obligando a Rojo a pedir silencio reiteradamente.
Un comentario de García Escudero sobre la "neolengua" con la que a su entender Zapatero intenta camuflar la realidad ha sentado muy mal en las filas socialistas.
"El atentado de la T4 fue para usted un accidente; la negociación con ETA un proceso de paz; la crisis económica era una desaceleración, nuestra participación en la guerra de Afganistán, una misión de paz. Y ahora, la mayor subida de impuestos de la democracia es un pequeño esfuerzo solidario y temporal", le reprochó.
Hasta la T4
Zapatero le afeó que tuviera que recurrir al atentado de ETA contra la T4 de Barajas -donde murieron dos personas-; "Muy mal debe de andar de argumentos. Qué mal estilo", fue la consideración que le merecieron sus palabras.
Por lo demás, García Escudero advirtió al jefe del Ejecutivo que va a "castigar" a las familias, los pensionistas y los parados y no se resistió a invocar el espectro de Solbes -el ex ministro que el lunes anunció su marcha del Congreso para no tener que votar los Presupuestos de 2010- para anunciarle que se va a quedar "más solo que la una".
Zapatero se extendió al explicarle que la carga fiscal, incluso con la subida prevista, no superará la que dejó el PP en 2004, recordó que él sí ha bajado impuestos, e insistió en su tesis del "pequeño esfuerzo" a los ciudadanos.
Como los senadores del PP no dejaron de interrumpirle, al terminar les recriminó que no comprendan el concepto de solidaridad; quizá para desmentir que se vaya a quedar solo, los socialistas le dedicaron una gran ovación, todos en pie.