AGENCIAS | MADRID
No pasa nada. No hay fisuras en el partido en el Gobierno. El Comité Federal del PSOE respaldó ayer la política económica del Gobierno, la prevista subida de impuestos y el liderazgo de Zapatero, quien defendió su "hoja de ruta" por considerar que el proyecto que defiende tiene un "rumbo claro".
En una de las reuniones más largas de los últimos tiempos -casi seis horas y media- del máximo órgano de dirección socialista, las críticas a la forma en que se está afrontando la política económica fueron casi inexistentes, y, por el contrario, ha habido un cierre de filas en torno a lo que está haciendo el Ejecutivo.
El propio Zapatero aprovechó su última intervención para referirse irónicamente al debate existente en algunos medios en los últimos días sobre las supuestas críticas internas a su gestión. "Dos editoriales y tres tertulias lo cambian todo y hacen que hoy suban aquí varios compañeros y digan algo que no hubieran dicho hace nueve días: que me apoyan", señaló.
Según el líder socialista, tanto el Gobierno como el PSOE tienen un "rumbo claro" frente a los "enredos" del PP, y cuenta con un proyecto "ambicioso, exigente y solidario" que va a mantener frente a cualquier intento de quebrarlo, porque es el más adecuado frente a la crisis.
No ha faltado el agradecimiento al apoyo que recibe de la dirección socialista pese a los momentos difíciles que se pueden vivir.
Zapatero ha garantizado que el proyecto socialista es coherente "más allá de que, a veces, la tarea de gobernar incluye improvisar", ha hecho un llamamiento para asentar con valentía el compromiso de lealtad de los valores del proyecto político del PSOE y del Gobierno, y ha reclamado una labor pedagógica constante para explicar a la ciudadanía las decisiones que se toman.
Aunque en su intervención inicial obvió hablar de la subida de impuestos, en el debate a puerta cerrada con sus compañeros, aunque sin concreciones, prometió que van a contribuir más los que tienen más capacidad para hacerlo.
Una reflexión que va en línea con la política de "saber elegir" en defensa del interés general y que ha llevado al Gobierno a "decir no a los poderosos" y "saber decir sí cada vez que hay un problema social y a aquellos que dependen de su trabajo día a día para poder vivir".
En clave de futuro, ha confiado en que la economía vuelva a crecer "en el umbral entre 2009 y 2010", aunque reconoció que no se puede vaticinar cuándo volverá a crearse empleo. También anunció que el Gobierno aplazará un año el pago de la deuda de los ayuntamientos con el Estado, que representa más de 1.500 millones de euros.
Zapatero aprovechó para elogiar la gestión que está haciendo el lehendakari, Patxi López; para calificar de "oportuna y proporcionada" la reforma de la ley del aborto; y para asegurar que "no pasará nada" con la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatut.
Antes del inicio de la reunión ya había seguridad en miembros del Gabinete de Zapatero, como José Blanco, Chacón, Corbacho o Trinidad Jiménez, de que la unidad en torno a la figura del presidente iba a ser total. Así lo explicaron a las puertas de Ferraz, donde también auguraron lo que sucedió después otros dirigentes como Patxi López.
Hasta 35 integrantes del Comité pidieron la palabra para exponer su visión sobre el pulso del partido. Casi todos negaron la imagen de debilidad del Gobierno y subrayaron su fortaleza frente a la oposición.
El ex presidente de la Junta de Extremadura Juan Carlos Rodríguez Ibarra defendió ayer la intención del Gobierno de subir los impuestos, si bien recordó que hay que hacerlo porque quedan menos recursos tras haber ayudado al sistema financiero. "Nos queda menos dinero porque antes hubo que pagar la reparación del Mercedes", ironizó Ibarra en su intervención en el Comité Federal en alusión, según fuentes socialistas, a las medidas de apoyo a la banca. El ex presidente extremeño reclamó asimismo que lo que se obtenga de la subida impositiva se gaste en "aquello que sea capaz de generar riqueza", e hizo especial hincapié en las inversiones en innovación. Según las mismas fuentes, Ibarra también aprovechó su intervención para criticar la actitud de algunos dirigentes socialistas al denunciar "la cobardía del anonimato de aquellos que no hablan en público y tienen la tentación de contarlo a los periodistas". Con sorna, Ibarra apuntó al inicio de su intervención que está predestinado a pertenecer a alguna familia socialista, antes como "guerrista" y ahora en la "vieja guardia".