AGENCIAS | MADRID
El ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, reconoció ayer que la misión de la ONU en Afganistán, en la que el miércoles falleció un militar español, "no está saliendo bien" y "se está complicando" en vez de ir a mejor. En declaraciones a TVE, Rubalcaba se refirió a la misión como "de paz", acogiéndose a la definición de Naciones Unidas, pues su objetivo es reconstruir y alcanzar la paz en el país asiático.
"Una misión de paz que se ha complicado muchísimo más de lo que imaginábamos todos", dijo. "Si quieren que digamos a los españoles que la misión es muy peligrosa, la respuesta es sí. Ahora, si quieren que digamos que es una guerra para equipararla a la guerra de Irak, la respuesta es no", añadió en alusión a las críticas del PP. Sobre los medios materiales del contingente español, Rubalcaba destacó que los vehículos blindados como el que sufrió el ataque el miércoles y que no está provisto de defensa contra minas "se están cambiando" para ser sustituidos por otros "más seguros", pero remarcó que un blindado "no es algo que se compre en el mercado", sino que su encargo y fabricación lleva "su tiempo".
Desde el PP, Beatriz Rodríguez Santos reconoció que el Gobierno "está haciendo esfuerzos" para la seguridad de las tropas españolas en Afganistán, pero reiteró que "esto es una guerra". La popular recordó que la primera pregunta del PP al comienzo de la legislatura "fue precisamente sobre esos vehículos" y la última pregunta, el miércoles, "justo antes de que saltara la noticia", también lo fue.
Mientras, los restos mortales del cabo fallecido, el canario Cristo Ancor Cabello, llegaron ayer por la noche a Canarias, donde está previsto que hoy se celebre un funeral. El juez de la Audiencia Nacional Ismael Moreno ha abierto diligencias para investigar el atentado, ocurrido el miércoles cerca de Herat al explotar una mina antitanque al paso del vehículo en el que viajaba el contingente español.
La zona donde se perpetró el ataque es "muy conflictiva" y tiene "una concentración de insurgentes bastante alta", según las investigaciones, que han determinado que el artefacto tenía una carga de entre diez y veinte kilos de explosivos.