AGENCIAS | ELCHE
La crisis interna del PP valenciano se ha cerrado en falso. Un día después de la reorganización del partido impulsada por su presidente, Francisco Camps, el presidente de los populares en Alicante, el zaplanista José Joaquín Ripoll, mantiene su pulso con el líder regional del partido. Ripoll no quiso pasar por alto la decisión de Camps de expulsar a los que critiquen a la jerarquía del partido: "La leyes del silencio son propias de épocas pasadas".
Ripoll y los otros tres representantes de Alicante en el comité ejecutivo regional fueron los únicos que votaron en contra de la reestructuración propuesta por Camps, que colocó a Antonio Clemente como nuevo secretario general del PP valenciano en sustitución del defenestrado Ricardo Costa y ha convertido al consejero Rafael Blasco en portavoz en las Cortes y hombre fuerte del Consell.
El líder alicantino reiteró que, a su juicio, no se ha resuelto "lo importante de la crisis". Ripoll apuntó que no le parece "que un partido tenga que imponer leyes del silencio", puesto que "eso es de otros tiempos y de otros lugares", sino que consideró que "lo conveniente es que haya disciplina porque todos estén convencidos de que la disciplina es lo más importante, no porque se imponga".
Asimismo, Ripoll destacó que a él no le gusta que no le dejen hablar, por lo que "fuera del partido" atenderá a los medios "cuando corresponda" y cuando le pregunten. "Me parecería cambiar mi forma de ser, no atender a los medios cuando lo he hecho siempre. He atendido a las preguntas de los medios y cuando he podido contestar lo he hecho y cuando no, he contestado sin contestar", continuó. Por otro lado, sobre las críticas que expresó tras la celebración del Comité del 13 de octubre en el que no pudo intervenir, aseguró que "sólo intentaba hablar dentro de los órganos del partido", algo que seguirá haciendo, "a veces de forma crítica y otras no", puesto que no se considera "crítico por naturaleza, sino todo lo contrario".