AGENCIAS | MADRID
La polémica sobre las escuchas del sistema Sitel terminó por estallar ayer en el Congreso con Alfredo Pérez Rubalcaba y dos diputados del PP como protagonistas. Al terminar la sesión de control al Gobierno, que ya había sido bastante bronca, el ministro del Interior y los populares Carlos Floriano y González Pons se enzarzaron en una acalorada discusión, en la que, según testigos, no faltaron aspavientos ni palabras gruesas.
Los detalles del incidente, ocurrido en el salón de los Pasos Perdidos, se conocen por el relato de ambas partes que, como es lógico, difiere. Según el PP, Rubalcaba llegó a amenazar a Floriano con la frase: "Escucho todo lo que dices y veo todo lo que haces", al tiempo que le llamaba "paranoico" por decir que el Gobierno espía a la oposición.
Minutos después del rifirrafe, Pons y Floriano exigieron la dimisión de Rubalcaba. "No está en condiciones de dirigir a las Fuerzas de Seguridad del Estado. Ha perdido el norte", alertó Floriano, quien relató cómo el presidente del Congreso, José Bono, se vio incluso obligado a llevarse al ministro, diciéndole: "Alfredo, vámonos".
A los pocos minutos, Rubalcaba explicó que cuando le dijo a Floriano que "escuchaba y veía" todo lo que hace se refería a lo que dice en "las radios y en las teles". Sí reconoció que después de un tenso debate en el pleno sobre el sistema Sitel, la discusión siguió fuera del hemiciclo, pero sin que se cruzaran amenazas. Para el ministro sería una "solemne estupidez" decirle a Floriano que es "miserable" acusar al Gobierno de espiar a la oposición.