P. CERRADA / P. GIL | ALICANTE
La titular del Juzgado de Instrucción número 2 de Villajoyosa imputa al alcalde de Polop, Juan Cano, ser el presunto inductor del asesinato de su antecesor. En el auto que decreta su ingreso en prisión preventiva la juez no hace referencia concreta a las reuniones en el club de alterne para planear el crimen, como sí hizo en otros autos con otros encarcelados por este caso a los que mandó a prisión como cooperadores necesarios para el asesinato.
La Guardia Civil no ha vuelto a realizar detenciones pero sigue con el caso abierto y no se descarta que consigan nuevas pruebas para el esclarecimiento total. El pasado miércoles acudieron a Fontcalent agentes de la Unidad Central Operativa para entrevistarse con el primer detenido en Albatera por el crimen y, por causas que no han trascendido, al día siguiente del interrogatorio Raúl M.T. fue trasladado al centro penitenciario de Murcia, un cambio de cárcel que podría ser productivo en la marcha de las investigaciones.
El alcalde de Polop se encuentra bien de ánimo aunque algo cansado tras pasar sus primeras 24 horas en la cárcel de Villena. Ayer fue trasladado del departamento de Ingresos, donde se desveló en su primera noche, hasta una celda del Módulo 4, un pabellón sujeto a una serie de estrictas normas de educación y respeto que llevan aparejadas un régimen de vida menos restrictivo.
Juan Cano también disfrutó ayer de su primera visita familiar -una de las dos a las que tiene derecho semanalmente- y pudo conversar con su mujer y su hermano. En su nuevo destino el alcalde sigue sujeto al PPS, el Programa de Prevención de Suicidios, aunque los funcionarios que lo han tratado consideran muy remoto que atente contra su vida porque no ha mostrado ningún comportamiento depresivo. Su semblante, sin embargo, demuestra cierto cansancio, algo normal tras varios días detenido.
El que fuera alcalde de Polop de la Marina, Alejandro Ponsoda (PP), asesinado en 2007, comentó a un familiar días antes del crimen que "tendría que contratar a guardaespaldas" porque temía por su integridad, según declaró ayer su hija menor, María Ponsoda, quien contó que Cano era compañero de su padre en el equipo de gobierno y que la detención del industrial le ha causado "sorpresa", porque el regidor asesinado "ayudó mucho a un hermano suyo que tuvo un accidente".
La hija menor del ex alcalde dijo que, días antes de recibir tres disparos a la puerta de su casa, su padre "le dijo a un familiar" que temía por su integridad. Añadió que, pese a la "satisfacción" por las detenciones, no está "contenta" porque entre los imputados se encuentran Cano y un industrial del municipio, a los que conoce la familia.
"Cuando mataron a Alejandro aunque fue algo muy fuerte, la vida del pueblo continuó con normalidad. Si lo hizo entonces, también lo hará ahora". Con estas palabras se expresó ayer la alcaldesa accidental de Polop, María Dolores Zaragoza, para anunciar que el Ayuntamiento no iba a suspender ningún acto. En la Plaza de los Chorros los operarios municipales empezaban a colocarse el árbol de Navidad. Ironías de la vida, ya que precisamente ayer las hijas de Ponsoda se lamentaban de que, cuando su padre murió asesinado, Juan Cano se dedicó en sus primeros días como alcalde a poner la decoración navideña del pueblo, como si el crimen no hubiera ocurrido.
La población trataba ayer de volver a la normalidad pero la conmoción de los últimos sucesos todavía no termina de irse. "Esto es un pueblo pequeño y aquí nos conocemos todos de toda la vida. Que haya pasado esto, es algo muy fuerte", explica un vecino del pueblo.
Todos lamentan que el pueblo sea recordado por este suceso y no por sus famosas fuentes. En la Plaza de los Chorros, la zapatería del empresario detenido, Salvador R., sigue abierta al público y funcionando con normalidad. El local es una de las paradas de las excursiones de manteros que cada día suben al municipio. "Uy, ¿ésta no es la tienda del hombre que mató al alcalde?" preguntaba ayer una turista al llegar al local; "no señora, se equivoca. Eso pasó en otro pueblo", le respondía otro vecino.