PEDRO HERNÁNDEZ | LANZAROTE
Aminatu Haidar sigue firme en su decisión de no ingerir alimentos hasta que pueda volver a su casa, El Aaiún. Se niega también a recibir asistencia médica y, sus hijos, le piden que regrese al Sáhara.
. 6-14 de noviembre. La expulsión.
Aminatu Haidar temía la represión del Gobierno marroquí a su llegada a El Aaiún. La activista saharaui manifestó que podían pasarle dos cosas. "Una, que me puedan secuestrar en el aeropuerto, como han hecho con mis siete compañeros. O si no, por lo menos me van a requisar todos los documentos para que no pueda salir del Sáhara", comentaba. Sin embargo, las autoridades marroquíes optaron por una tercera vía: detenerla junto a dos periodistas españoles en el aeropuerto de El Aaiún al aterrizar en un vuelo procedente de Gran Canaria el 13 de noviembre tras haber pasado una semana en la Isla, en la que participó en una semana de los derechos humanos organizada por el Cabildo. Luego estuvo en observación médica antes de viajar a El Aaiún. Al día siguiente, 14 de noviembre, el Gobierno marroquí expulsa a Haidar al negarse la activista a poner como su nacionalidad la marroquí en la ficha del control policial. Le quitan el pasaporte y la envían en avión a Lanzarote.
. 15-16 de noviembre. Inicia la huelga.
Haidar no se resigna a su deportación y comienza a mover sus piezas en esta partida contra las autoridades marroquíes. Tras llegar el sábado al aeropuerto lanzaroteño intenta, sin éxito, volver a El Aaiún y estar con sus dos hijos, los afectados silenciosos de esta tensa situación, que ya ponía en un brete las relaciones entre España y Marruecos. Haidar, que fue desalojada el sábado de la terminal 1 de Guacimeta por la Guardia Civil cuando pretendía quedarse a dormir en el aeródromo, inició el 16 de noviembre una huelga de hambre. Aminatu había entrado a Lanzarote gracias a la tarjeta de residencia que posee, ya que no tenía pasaporte, según confirmó el ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos. "No me pienso mover de aquí (el aeropuerto) hasta que pueda regresar a mi patria. Como si tengo que pasar un año en Lanzarote, ya que tengo un pueblo que me está esperando y voy a comenzar una huelga de hambre para que el Gobierno español resuelva mi situación, pues es junto al de Marruecos responsable de lo que me está pasando", declaró entonces Haidar. Además, la letrada de la activista presentó denuncias en el aeropuerto y en organismos internacionales por el maltrato recibido.
. 17-18 de noviembre. La denuncia.
La activista cumple su tercer día de huelga de hambre y también su segunda noche al raso, ya que no se le permitió dormir dentro del aeropuerto por una denuncia de AENA, que acusaba a Haidar de alteración del orden público. La denuncia la instruyó el Juzgado número 8 de Arrecife, en una sesión a la que no compareció Aminatu por su delicado estado de salud tras llevar varios días sin comer y sólo mantenida con la ingesta de líquidos, ni su abogada, Inés Miranda, que no se presentó por un equívoco sobre la hora de la citación. De perder el juicio, la activista se enfrentaría a una multa de escasa cuantía o trabajos para la comunidad, aunque su letrada confiaba en que el juicio sería declarado nulo. Mientras tanto, la situación de Haidar va atrayendo cada vez más la atención internacional y obliga al ministro Moratinos a reunirse en Rabat con su homólogo de Exteriores para solucionar el caso. AENA permite a Aminatu dormir en el interior de la terminal del aeropuerto.
. 19-30 de noviembre. Días de apoyo
Comienza Aminatu Haidar a recibir apoyos ante el estancamiento de su situación, cada vez más preocupante por el deterioro de su salud por la huelga de hambre. Por la terminal pasa ese día el actor Guillermo Toledo, que expresa el respaldo del mundo cultural a la activista. Al día siguiente, 20 de noviembre, España le ofrece el estatuto de refugiada si rechaza la propuesta de Marruecos de tramitar un nuevo pasaporte, pero Haidar se niega a ambas opciones. El Ejecutivo español alega que "no puede hacer más" por la defensora de los derechos humanos. Los siguientes días se convierten en un continuo goteo de adhesiones a la causa de Aminatu, desde eurodiputados que reclaman una solución urgente a activistas saharauis y ciudadanos anónimos que se concentran en Lanzarote para manifestar su apoyo a la activista. También Estados Unidos pide una solución. En este periodo, Haidar gana una batalla judicial al afirmar el Consejo General de la Abogacía Española que prohibir la salida de la activista "contraviene su derecho fundamental a la libertad de circulación". España le ofrece la nacionalidad, sin éxito. Pierde otra y es condenada a pagar una multa de 180 euros.
. 1-8 de diciembre. Sin retorno
El nuevo mes comienza con una Aminatu cada vez más débil por los efectos de los 19 días de ayuno voluntario. El Gobierno español, presionado por las repercusiones internacionales de la protesta de la activista, busca ayuda en la ONU, mientras que otros organismo supranacionales también reclaman una solución. El día 4 se abre una puerta a la esperanza, cuando se señala que Marruecos ha concedido el permiso de entrada a Haidar, con lo que se fleta un vuelo privado para llevarla a El Aaiún. Falsa alarma, Rabat niega que haya concedido la autorización y el vuelo no llega a despegar. Retoma la huelga de hambre y durante el fin de semana recibe la visita de un médico para observar su estado de salud. El diagnóstico es demoledor: "El tiempo se agota" señala el facultativo en su informe, donde advierte que Aminatu corre riesgo de muerte si no deja la huelga de hambre. Ella se niega a volver a ser atendida y el juzgado rechaza que se le fuerce a hospitalizarla o se le obligue a comer.