AGENCIAS | MADRID
Antes de retirarse definitivamente, la ola de frío y nieve mantuvo ayer en alerta a media España, dejó a miles de alumnos sin clase y obligó a activar a todos los efectivos, incluida la Unidad Militar de Emergencias, para garantizar la normalidad. Aún así, la circulación aérea, ferroviaria y por carreteras se vio seriamente afectada.
Lo peor se vivió en el aeropuerto de Barajas, con más de 270 vuelos cancelados. El cabreo de los pasajeros fue monumental. A pesar de que las cuatro pistas abrieron al mediodía, las dificultades en las tareas de asistencia en tierra debido al hielo acumulado en Barajas ralentizaba todas las operaciones.
En cuanto al transporte ferroviario, destacan los problemas del servicio con origen o destino en Madrid debido a la nieve, tanto en algunas líneas de Cercanías, que acumulan retrasos, como en los trenes Alvia que unen Madrid con Cádiz y Huelva, cuyos pasajeros son trasladados en autobús, y en los AVE, que circulan despacio.
El temporal también obligó a que miles de alumnos no pudieran acudir a clase, especialmente, en Castilla y León, Cantabria, Madrid y Extremadura. Por ejemplo, más de 24.000 alumnos de Castilla y León se quedaron sin clase al haberse interrumpido la circulación en las principales carreteras secundarias y puertos de montaña de Burgos y León.
En cuanto al tráfico, a media tarde seguía prohibida la circulación a los camiones en carreteras nacionales de Teruel y Ciudad Real, donde los turismos pueden circular sólo con cadenas, así como de Toledo.
Por su parte, la ministra de Defensa, Carme Chacón, informó de que cien unidades de la UME trabajan en la retirada de nieve y hielo en las principales carreteras de la Comunidad de Madrid y de Teruel.
"La Unidad Militar de Emergencias estuvo trabajando toda la noche y toda la madrugada, garantizando sobre todo el acceso a los servicios básicos", dijo Chacón, que avanzó que la UME está también activada en Ciudad Real, donde las nevadas fueron intensas en los últimos días.
Fomento desplegó en las últimas horas 1.300 efectivos y 664 máquinas quitanieves, que recorrieron alrededor de 150.000 kilómetros, distribuyeron 26.000 toneladas de fundentes y cerca de 5 millones de litros de salmuera en las carreteras. El ministerio puso además a disposición de otras administraciones los medios necesarios para despejar de nieve y hielo vías de su respectiva competencia.
La Agencia Estatal de Meteorología mantiene sólo la alerta amarilla (riesgo) en Cataluña, ante la previsión de que las temperaturas lleguen a los seis grados bajo cero y en el litoral de Galicia y de Cádiz a causa de fuertes vientos costeros.
El temporal está dando sus últimos coletazos para dar paso a lluvia generalizada y un aumento "significativo" de las temperaturas, según la AEMET. Fermín Elizaga, portavoz del organismo, calificó de "normal" los períodos de 2 o 3 días de frío intenso como los que se han registrado, pero "lo que no puede considerarse tan normal es que nieve en cotas muy bajas del sur peninsular", como ocurrió ayer en Córdoba y en algunos pueblos de Sevilla.
Como nota anecdótica, destaca el hecho de que la ministra de Economía, Elena Salgado, se vio obligada a retrasar, por el temporal de frío, un viaje que tenía previsto a París (de la mañana a la tarde) y a posponer otro a Inglaterra.
Un escenario caótico
Más de 270 vuelos cancelados, retrasos de hasta seis horas, largas colas de pasajeros ante los mostradores de las aerolíneas y más de 325.000 metros cúbicos de nieve es el caótico escenario que dejó el temporal a su paso por Barajas. A la nevada que comenzó a dificultar la operatividad del aeropuerto madrileño en la tarde del domingo, se unió ayer la niebla y el hielo.
La niebla obligó a activar los procedimientos de baja visibilidad en la plataforma, y hasta las 13.00 horas el aeródromo operó sólo con dos de sus cuatro pistas.
En algunos momentos, por motivos de seguridad, se limitaron a 15 los aterrizajes y los despegues permitidos a la hora, cuando en circunstancias normales se operan hasta 48, lo que contribuyó a aumentar las demoras de los vuelos.
Además, el hielo que cubría la plataforma ralentizó las tareas de asistencia a los aviones, según las compañías. AENA recordó que, debido a la baja temperatura, las aeronaves tenían que pasar por los puntos de deshielo antes de su despegue, una operación que puede durar hasta una hora en aviones grandes y 20 minutos en pequeños.
Tras los 270 vuelos cancelados, AENA intentó ponerse al día: entre las 13.00 (cuando volvió a operar en sus cuatros pistas) y las 18.00 horas había programados 177 vuelos y se efectuaron 212. Hasta esa hora, se habían operado 521 de los 1.220 vuelos programados hoy.