AGENCIAS | WASHINGTON
El ministro de Fomento, José Blanco, consideró ayer que "será inevitable la utilización de escáneres en los aeropuertos" para garantizar la seguridad de los pasajeros, siempre que se respeten los límites de su intimidad y sea aprobada por el conjunto de la Unión Europea.
Blanco se reunió en Washington con el secretario de Transportes de Estados Unidos, Ray LaHood, para discutir sobre la segunda fase de negociación del tratado cielos abiertos con la UE y con la secretaria de Seguridad Nacional, Janet Napolitano, con quien trató sobre la seguridad en los aeropuertos. Napolitano asistirá a la reunión de ministros europeos de Interior, que se celebrará en Toledo del 20 al 22.
Blanco señaló que, tras el intento de atentado de un pasajero nigeriano que volaba a Detroit en un avión desde Amsterdam, se detectaron fallos en los sistemas de seguridad y tanto la UE como EEUU se han comprometido a trabajar conjuntamente para mejorar estos dispositivos que permitan dar una respuesta más eficaz a la "amenaza global". El ministro señaló que "no hubo ningún reproche" por parte de Napolitano, sino "deseo de cooperar", porque "tanto para la UE como para EEUU la prioridad máxima es la seguridad".
Uno de los asuntos de los que se habló fueron los escáneres corporales que algunos países estudian introducir en los aeropuertos, y que han provocado las quejas de las organizaciones de derechos civiles. "Hemos repasado elementos que pueden contribuir a reforzar la seguridad en los aeropuertos y uno de ellos son las nuevas tecnologías", En concreto, Blanco hizo referencia a los instrumentos que detectan metales, explosivos y los escáneres, cuyo uso fue rechazado por el Parlamento Europeo en 2008. Blanco se comprometió a negociar con los 27 países de la UE para llegar a un acuerdo.
Por su parte, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, matizó que España no adoptará ninguna decisión "unilateral" sobre la implantación de escáneres corporales en los aeropuertos hasta que haya una "posición común" en Europa. El presidente de España defiende que las nuevas decisiones se adopten "en común".
Zapatero, durante una visita oficial a Austria, apunta que todavía hay que evaluar si los escáneres corporales cuentan con "garantías suficientes de eficacia". "Vamos a trabajar por ello", indicó Zapatero, quien confirmó que existe un diálogo abierto con Estados Unidos al respecto. "Debo ser respetuoso hasta que no se adopte una posición común", recalcó.
Por su parte, el futuro comisario de Transportes, el estonio Siim Kallas, dijo que quiere que la UE fije las reglas comunes sobre el uso de escáneres corporales en los aeropuertos para prevenir ataques terroristas y criticó que algunos Estados miembros -entre ellos, Reino Unido, Países Bajos, Italia y Francia- hayan decidido recurrir a estos instrumentos sin esperar a que haya una normativa comunitaria. "Estoy a favor de una normativa única en la UE", dijo Kallas.
Controladores
Por otro lado, el ministro de Fomento aseguró que "la verdad no puede ofender a nadie", sobre la polémica desatada por los sueldos de los controladores aéreos, a los que instó a llegar a un acuerdo en las negociaciones del convenio.
Los controladores aéreos pueden llegar a cobrar hasta 900.000 euros al año. Según explicó, estos sueldos "extraordinarios" se deben a la acumulación de horas extras "que se pagan a precio de oro" debido a un convenio suscrito hace diez años, que "deja la capacidad de organización de trabajo a los propios controladores". "Un empleado corriente hace de media 1.800 horas de trabajo, un controlador aéreo europeo está cerca de las 1.700 horas y un controlador español realiza 1.200 horas obligatorias y el resto son consideradas horas extra", señaló Blanco.