AGENCIAS | MADRID
España acogerá "en las próximas semanas" a dos prisioneros de la base estadounidense de Guantánamo, situada en Cuba, con nacionalidades "palestina y yemení". Además, el Gobierno no descarta recibir en un futuro a más detenidos de este penal si cumpliesen los requisitos que plantea España, por lo que la llegada de estos dos reos no debe tomarse como un número cerrado. La decisión contradice lo anunciado, y fuentes diplomáticas se limitaron a reconocer que el ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, se confundió al afirmar la semana pasada que ninguno de ellos sería yemení. Estos dos prisioneros llegarán a España a finales de este mes o principios de febrero.
La desconfianza sobre la acogida de yemeníes se despertó tras el atentado frustrado contra el vuelo 253 en Detroit, después del cual la casa Blanca suspendió la repatriación de los 91 prisioneros yemeníes que permanecen en el centro de detención por la preocupación de que Yemen, donde presuntamente se gestó parte de la trama terrorista, se haya convertido en un refugio seguro para los terroristas.
La vinculación de la rama de Al Qaeda en Yemen con el intento de atentado contra el citado vuelo no ha afectado sin embargo a la decisión de España de acoger a un ciudadano yemení.
Precisamente, ayer, Al Qaeda negó la muerte de varios de sus militantes, entre ellos su jefe militar, Qasim al Rimi, supuesto cerebro del ataque que costó la vida a ocho turistas españoles en 2007. Estas muertes habían sido anunciadas la pasada semana por el Gobierno yemení, que, respaldado por Estados Unidos, ha declarado una guerra abierta a los yihadistas que operan en su territorio.
Moratinos subrayó la semana pasada que, desde que el presidente estadounidense Obama anunció su intención de cerrar "ese anacronismo moral y ético", el Gobierno español se comprometió a "ayudarle en ese objetivo", dada la "buena relación" con Estados Unidos.
El número de detenidos que ha aceptado recibir España por el momento se asemejará así al que han acogido otros países europeos, como es el caso de Francia (1), Irlanda y Bélgica (2 cada una) o Italia (3). Todos ellos forman parte de un grupo de 50 presos que responden a la categoría cleared for release, es decir, que sobre ellos no pesan cargos, por lo que deben ser puestos en libertad. El motivo de que se pida a Europa que los reciba es porque no pueden ser devueltos a sus países por razones humanitarias, ya que podrían ser torturados.
El Ministerio del Interior ha hecho una evaluación muy rigurosa de los candidatos propuestos por Washington, sobre los que ha realizado una selección, como han hecho también el resto de países europeos que respondieron positivamente a la petición de la Administración Obama de acoger a ciertos prisioneros de Guantánamo.
Aunque sobre los candidatos propuestos por Estados Unidos no pesan cargos, los Servicios de Información españoles han estudiado con detalle sus historiales para determinar si su residencia en España podría causar algún problema de seguridad. De hecho, de un primer grupo de cinco prisioneros (cuatro tunecinos y un yemení) que presentó Washington, los expertos antiterroristas españoles coincidieron en señalar que los tunecinos resultaban potencialmente peligrosos. Posteriormente, Washington presentó los historiales de otros siete candidatos, tres sirios, dos libios y otros tantos palestinos.
Moratinos ya avanzó que previsiblemente se establecería un "sistema de vigilancia y observación" en torno a los detenidos que finalmente vengan a España para garantizar plenamente la seguridad de la sociedad española. Así se hizo cuando España acogió en 2002 a tres activistas palestinos durante 38 días.