REDACCIÓN | A CORUÑA
El juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz cerró ayer la investigación sobre el atentado contra la T-4 del aeropuerto de Barajas que tuvo lugar el 30 de diciembre de 2006 y que provocó la muerte de dos ecuatorianos. Ahora, la Sala de lo Penal juzgará al ex jefe militar de ETA, Garikoitz Aspiazu Rubina, Txeroki, y a otros cuatro presuntos etarras, según fuentes jurídicas.
El magistrado, que dictó ayer auto de conclusión del sumario, acusa a Txeroki de ordenar el atentado y a los miembros del comando Elurra Igor Portu, Mattin Sarasola, Joseba Aranibar y Mikel San Sebastián de llevarlo a cabo. Todos ellos se encuentran en prisión preventiva en Francia y España por éste y otros hechos delictivos.
El pasado diciembre, el magistrado prorrogó dos años más la prisión preventiva para Portu y Sarasola tras recibir la grabación en la que supuestamente el primero de ellos avisó de la colocación de la bomba. Según la Guardia Civil, la cinta demuestra "con un alto grado de probabilidad" que fue Portu quien realizó la llamada a los bomberos de Madrid avisando de la colocación de la bomba en la T-4.
Mientras, a Txeroki, detenido en noviembre de 2008 en Francia, el juez le acusa de haber ordenado el atentado en verano de 2006, en plena tregua de ETA, al citado comando. Según el magistrado, Txeroki es autor de dos delitos de asesinato terrorista (por los dos jóvenes ecuatorianos que fallecieron en el atentado), estragos terroristas y detención ilegal (por retener al dueño de la furgoneta con la que los etarras perpetraron esta acción).
Por otra parte, el PP decidió elevar al pleno del Congreso el caso sobre el supuesto chivatazo policial a dirigentes de la trama de extorsión de ETA durante la última tregua de la banda terrorista, el conocido como caso Faisán. Con este objetivo, los populares registraron una petición para que el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, dé explicaciones sobre los hechos. Además, el PP insiste en que, tras dar explicaciones, el ministro deberá "dimitir".
En París, un oficial de la policía antiterrorista francesa aseguró que ETA aprovecha los periodos de tregua para reorganizarse, en particular para cometer robos con los que reconstituir sus arsenales de armas y explosivos, y no deja de extorsionar a empresarios para financiarse.