AGENCIAS / REDACCIÓN | MADRID / A CORUÑA
El lendakari Patxi López ha decidido poner en marcha un ambicioso programa de reformas socioconómicas con identidad propia para desmarcarse tanto del PP como del PNV. El primer socialista que ha llegado a Ajuria Enea da este paso después de que el Euskobarómetro de diciembre cuantificara en un 21% la confianza de los vascos tras los primeros siete meses de su acción de Gobierno.
Tras el fin de la confrontación del soberanista Ibarretxe, la vuelta al diálogo político y la deslegitimación de ETA, López opta por un rumbo que le diferencie del PP y que, a la vez, le permita dejar atrás el debate nacionalista sobre la identidad vasca, algo que el profesor asturiano Francisco Llera, responsable del Euskobarómetro, considera que ya es posible tras haber aprobado sus primeros presupuestos.
Ese escaso respaldo del 21% de los vascos, que contrasta con el amplio apoyo en el resto de España, lo atribuye Francisco Llera a que Patxi López ha llegado a Ajuria Enea en "una alternancia sin vuelco electoral tras unos comicios que gana el PNV, pero sin mayoría absoluta". El profesor asturiano destaca que "el primer Gobierno no nacionalista de Euskadi toma posesión después del verano con un presupuesto aprobado por el otro (el de Ibarretxe) que le deja ilegalidades como las ayudas a las familias de los etarras presos". Además "se pone en marcha en un contexto de crisis que lo invade todo. Todo eso justifica el escepticismo" reflejado por el Euskobarómetro, añade.
A partir de ahora el Gobierno vasco orientará sus esfuerzos hacia la financiación y la mejora del estado del bienestar, con el punto de mira puesto en la reforma de la sanidad con un tratamiento individualizado y a domicilio para los enfermos crónicos y el seguimiento también personalizado de los desempleados. Estos serán algunos de los asuntos que Patxi López abordará el próximo día 29 con el líder del Partido Nacionalista Vasco, Iñigo Urkullu, con quien se reunirá en Ajuria Enea. En ese encuentro, el profesor Llera espera que cuaje "una voluntad de acuerdo para afrontar la crisis", pero sobre todo que "selle un tipo de relación más suave para que se puedan pactar medidas concretas".