AGENCIAS | MADRID
Arnaldo Otegi esperaba la pregunta y la magistrada daba por hecho cuál iba a ser la respuesta. "¿Condena usted rotundamente la violencia de ETA?". "No voy a contestar", fue la única contestación del ex portavoz de la ilegalizada Batasuna, a lo que la magistrada Ángela Murillo espetó: "Ya sabía que no iba a contestar". Murillo fue la presidenta del tribunal de la Audiencia Nacional que juzgó en 2007 el caso Ekin y aseguró entonces que KAS era "las entrañas" de ETA y Ekin, su "corazón".
El ex líder abertzale compareció ayer ante la Audiencia Nacional acusado por la Fiscalía y dos acusaciones populares de la comisión, entre otros, de un delito de enaltecimiento del terrorismo por el que se enfrenta a una petición de penas de entre 18 meses y cinco años. Durante la vista, la abogada del acusado, Jone Goiricelaia, confirmó que su cliente ha comenzado una huelga de hambre convocada por ETA en solidaridad con los presos de la banda terrorista. La Audiencia decretó una orden de busca y captura contra Jon Enparantza y Estanislao Etxaburu, dos de los acusados que ayer debían ser juzgados junto con Otegi y que no han comparecido ante el tribunal.
Después de la declaración del ex líder abertzale, pronunciada en respuesta a las preguntas de su abogada defensora, la juez Murillo le preguntó: "¿Condena usted la violencia de ETA?". Otegi se negó a responder: "No voy a contestar a esa pregunta". No obstante, sólo unos minutos antes, el ex líder de la izquierda abertzale aseguró que "lejos de realizar apología o enaltecimiento de las soluciones violentas" lo que hizo durante el homenaje al etarra José María Sagarduy en 2005 y hace ahora es "una apelación permanente a una solución pacífica del conflicto".
Otegi, que indicó que seguirá "militando en la izquierda abertzale mientras le queden fuerzas o vida", defendió que la mayoría social vasca demanda un reconocimiento "de su identidad nacional" y reclamó la celebración de un referéndum de autodeterminación.
"Lo único que demando son condiciones de igualdad. Si el pueblo vasco decide democráticamente seguir siendo parte del pueblo español, la izquierda abertzale lo respetará", dijo. "Por ello pedimos exactamente el mismo trato", agregó.
Otegi admitió haber participado, a petición de la familia de Sagarduy, en un homenaje celebrado en su honor en 2005 en Amorebieta. Explicó que no pidió más información a los familiares del etarra sobre el contenido del acto del que iba a tomar parte ya que no necesitaba "explicaciones" cuando una persona lleva casi treinta años encarcelada y "es querida en su pueblo".
"La demanda de su familia no era otra que yo, siendo entonces parlamentario, participara en un acto para denunciar esta situación cruel e injusta, que no tiene parangón en Europa ni en ningún tipo de legislación y pedir su puesta en libertad", añadió.
Otegi lleva en huelga de hambre desde el lunes, siguiendo al parecer las instrucciones que ETA ha dado a sus sicarios presos en protesta por la negativa del Gobierno a reagruparles en las cárceles vascas. El conocido como EPPK -integrado en el MNLV que dirige ETA- inició así el pasado lunes 4 de un "periodo de lucha" que hasta el momento ha consistido en los tradicionales chapeos -encierros en sus celdas- envíos de comunicaciones de protesta a directores de prisiones e Instituciones Penitencias y al juez de vigilancia, así como "encarteladas" y otros actos de protesta.
El apoyo de Otegi a las directrices marcadas por ETA a sus presos trascendió durante la celebración de un juicio en su contra en la Audiencia. La abogada del acusado, Jone Goiricelaia, pidió a la presidenta del tribunal, Ángela Murillo, permiso para que su cliente bebiera agua "dado que se encuentra en huelga de hambre". La magistrada accedió a la petición de la letrada con un expresivo: "Por mí, como si quiere tomar vino".