AGENCIAS | CARACAS
Hugo Chávez respondió ayer que los seis etarras, cuya detención ordenó el juez Eloy Velasco por su colaboración con la guerrilla de las FARC para atentar en Madrid contra el presidente Álvaro Uribe, son venezolanos que llegaron al país en 1989 y no participan "en ninguna actividad terrorista".
Horas más tarde, la embajada venezolana en Madrid advirtió al Gobierno español de que Chávez sólo actuará contra los etarras ante "pruebas irrefutables" que demuestren "objetivamente" sus actividades terroristas.
"Me parece tan estúpido eso que no hay ni que responder", dijo el mandatario venezolano al rechazar el auto en el que el juez Eloy Velasco apunta indicios de cooperación del Gobierno de Caracas con ETA y las FARC. Es "una locura, no hay ni una sola prueba que sustente la acusación", añadió.
Chávez dijo que, debido al acuerdo de Felipe González y Carlos Andrés Pérez en 1989, llegaron a su país once etarras que "ahora son venezolanos y están casados y tienen hijos y hasta nietos". Y afirmó: "Estamos seguros que no están participando en ninguna actividad de terrorismo", pero si le "demostraran otra cosa, con pruebas irrefutables, la situación cambiaría".
Según indicaron fuentes judiciales españolas, el juez ha cursado ordenes de detención internacional de los procesados, entre ellos Arturo Cubillas Fontan, uno de los once presuntos etarras que llegaron en 1989 a Venezuela. Cubillas, casado con una venezolana de origen vasco que ha ocupado varios cargos desde que Hugo Chávez llegó al poder en 1999, fue en 2005 directora adscritoa a la Oficina de Administración y Servicios del Ministerio de Agricultura y Tierras.
El 1 de enero, el Gobierno venezolano emitió un comunicado en el que rechazaba la denuncia del juez sobre su supuesta vinculación con una alianza de ETA y las FARC, y calificó las consideraciones del magistrado de "señalamientos inaceptables", de "naturaleza y motivación política".
Desde que se conoció el auto del juez Velasco hace quince días, Chávez y otros miembros de su Gobierno han denunciado en repetidas ocasiones una presunta campaña de la derecha española en su contra, de la que, en su opinión, forma parte la denuncia relacionada con ETA.
El presidente venezolano reiteró que no quiere dañar las relaciones con España, pero señaló que "no entiende" cómo el presidente Zapatero puede poner en peligro la relación con Venezuela por defender al ex presidente Aznar.
El ministro Alfredo Pérez Rubalcaba se mostró incrédulo con que ETA tenga en Venezuela su "nuevo santuario", y aunque espera total colaboración, avisó de que "hay algo ahí". Mientras, el PSOE confía en que el Gobierno de Chávez colabore, visión diferente a la del PP, que pide el Ejecutivo que no se deje "ni amenazar ni amedrentar".