AGENCIAS VITORIA / MADRID
Eusko Alkartasuna y la ilegalizada Batasuna han elaborado un documento en el que fijan ocho condiciones para abordar lo que llaman un proceso de finalización de la violencia en el País vasco, entre las que se incluye un alto el fuego permanente de ETA y con "verificación internacional".
En un comunicado conjunto, las dos formaciones abertzales explicaron ayer que el documento forma parte del desarrollo del acuerdo que EA y Batasuna presentaron el pasado 20 de junio de Bilbao.
La primera de las ocho condiciones propuestas para el acuerdo es la citada declaración de un alto el fuego permanente de ETA. Otras condiciones son la asunción de los principios Mitchell -que establecieron para el proceso de paz de Irlanda del Norte la renuncia a la utilización de la violencia y el desarme total y verificable-, la derogación de la Ley de Partidos y la cancelación de los procesos judiciales contra organizaciones de la izquierda abertzale.
El documento también recoge que deben acabar las amenazas y presiones "contra todas las personas" y que se debe trabajar por "la reparación y reconciliación de todas las víctimas". Las otras dos condiciones incluidas se refieren a los presos de ETA, para quienes se pide el traslado a cárceles del País Vasco y Navarra, así como la liberación de los reclusos con enfermedades graves.
Aunque ayer no trascendieron reacciones directas de los partidos democráticos a la propuesta, que se ha atribuido a Batasuna al interpretarse que Eusko Alkartasuna le está dando "un paraguas legal", el secretario general del PP vasco, Iñaki Oyarzábal, advirtió que los rumores sobre una eventual tregua de ETA son producto de "una estrategia del núcleo duro" de la banda para "colarse" en las elecciones municipales y forales previstas para mayo de 2011.
El ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, aseguró que se mantiene escéptico en torno a la posible tregua de ETA. "Lo único que sabemos es que no está dispuesta a abandonar la lucha armada, por lo que la izquierda abertzale o consigue que ETA deje la lucha armada o se tiene que desligar de ella". Según el ministro, "el Estado está más fuerte y ETA más débil que nunca", aunque puntualizaba que la banda terrorista sigue intentando atentar.
Por ello, quiso trasladar un mensaje a la cúpula de la banda: "Alguien debe mandar", afirma. "Debe sentirse muy intranquilo, teniendo en cuenta que los últimos jefes han acabado todos en la cárcel". Sin embargo, no quiso aclarar la polémica suscitada por la reducción de los profesionales encargados de la seguridad de las personas amenazadas por ETA. "De escoltas no hablo", afirmó, aunque dijo estar sorprendido por las críticas de personas que necesitan esa protección.