Gobierno y PSOE estaban al tanto de la llamada de López a acercar a los presos

Jáuregui denuncia que alrededor de Rajoy existen "grupos muy perniciosos" para el final de la violencia. El PNV cree que el dirigente vasco representa "un quiero y no puedo"

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Blanco señala en la rueda de prensa tras el Consejo de Ministros. / emilio naranjo / efe
Blanco señala en la rueda de prensa tras el Consejo de Ministros. / emilio naranjo / efe 

AGENCIAS | MADRID / VITORIA El Gobierno estaba al tanto de la llamada hecha el jueves por el lehendakari Patxi López al acercamiento de los presos etarras, "siempre y cuando se favorezca su reinserción". La llamada está incluida en el decálogo enunciado por el presidente autónomo en el Parlamento de Vitoria para alcanzar la paz en el País Vasco una vez que ETA haya renunciado a la violencia.

Así se desprende al menos de la intervención que al respecto hizo ayer el ministro portavoz, José Blanco, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros. En una frase marcada por una cierta ambigüedad, Blanco aseguró que "el Gobierno tendrá en cuenta la propuesta, ya que la política antiterrorista está consensuada entre los dos gobiernos".

La ambigüedad, sin embargo, ya había sido despejada dos horas antes por el portavoz de la Ejecutiva del PSE-EE, José Antonio Pastor, quien afirmó que la propuesta de López "no se ha planteado en el aire", sino que "se había hablado previamente con el Partido Socialista y, en concreto, con el candidato, Alfredo Pérez Rubalcaba".

En esas condiciones, no es de extrañar que la jornada se abriera con una intervención de Rubalcaba, en una emisora catalana, en la que expresó su apoyo a la propuesta de López. Rubalcaba condicionó cualquier modificación en el régimen penitenciario de los presos a la reinserción, en la línea de López, y aseguró que lo que hace el lehendakari con su decálogo es poner sobre la mesa un "conjunto de elementos para acabar con el terrorismo".

El propio López volvió a defender ayer sus propuestas del jueves, aunque matizó que no sabe si el Gobierno -único responsable de la política penitenciaria- las llevará a la práctica ni si, de hacerlo, será antes o después de las elecciones.

Blanco no fue el único miembro del Gobierno en hablar de la cuestión etarra. El ministro de la Presidencia, Ramón Jáuregui, afirmó que ve grupos muy perniciosos en el entorno del presidente del PP, Mariano Rajoy, ante una posible gestión del final de ETA. Jáuregui expresó su temor a que Rajoy sea influido, en caso de ganar las elecciones del 20-N, por políticos como Mayor Oreja o por medios escritos o asociaciones de víctimas. "¿Quién va a influir en Rajoy: El Mundo, La Razón, Mayor Oreja, otros sectores o alguna asociación de víctimas?", dijo. Para Jáuregui "hay sectores que rodean a Rajoy que pueden ser muy perniciosos para el fin de la violencia". El ministro ve, de hecho, "una gran presión mediática" en torno al líder popular que "no favorecerá una gestión inteligente del final de la violencia".

La propuesta de López, que el jueves fue bien acogida por la izquierda abertzale, recibió ayer nuevas críticas del PNV, cuyo presidente, Iñigo Urkullu, consideró que muestra cómo el lehendakari "representa el quiero y no puedo", plantea deberes "a los demás" y "no expresa ningún compromiso propio". Para Urkullu, el decálogo presenta "ocho generalidades y dos propuestas concretas que no competen al Gobierno Vasco", una de ellas, la referida al posible acercamiento de los presos de ETA a cárceles vascas.

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