Ciudad Real pierde los aviones

El aeropuerto privado, en proceso concursal y con 100.000 pasajeros en tres años, cierra sus pistas a vuelos comerciales tras dejar de operar Vueling

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Pasajeros suben al último vuelo comercial, operado ayer, en el aeropuerto de Ciudad Real. / m. c. moreno
Pasajeros suben al último vuelo comercial, operado ayer, en el aeropuerto de Ciudad Real. / m. c. moreno 

R. D. R. | A CORUÑA La indignación aterriza en el aeropuerto de Ciudad Real, hasta ayer operativo, hoy cerrado a los vuelos comerciales. El último despegó ayer a las 14.45 horas con destino a Barcelona y 40 pasajeros a bordo, operado por la compañía Vueling, la única allí asentada desde hace casi un año y con solo dos vuelos semanales en el primer aeropuerto privado nacido en España con vocación internacional hace tres años.

Unos veinte integrantes del Movimiento 15-M protagonizaron una simbólica sentada en la terminal del aeródromo castellanomanchego para mostrar su rechazo a la gestión llevada a cabo en esta infraestructura aeroportuaria.

Con una pista de 4.000 metros y una terminal de 28.000 metros cuadrados con capacidad para cinco millones de viajeros, el aeropuerto Central se inauguró en diciembre de 2008 y hasta ayer a duras penas había superado los 100.000 pasajeros. Empezó a generar pérdidas antes de comenzar a operar, costó más de 500 millones de euros y ahora deja de recibir y destinar vuelos comerciales; solo estará abierto a vuelos privados mientras el Juzgado de lo Mercantil de Ciudad Real, que lleva el concurso de acreedores en el que está inmersa la infraestructura, autorice su cierre provisional por un año, como piden los administradores concursales.

Desde la capital manchega, los indignados caminaron hasta la terminal de embarque de pasajeros. Allí tiraron de su repertorio habitual de lemas de protesta: "No hay aviones por tantos chorizos", gritaron para denunciar el "fraude" que ha supuesto para la sociedad manchega la construcción de este aeropuerto privado. Más resignados en su postura se expresaban trabajadores del aeropuerto, agarrados todavía a la esperanza de que antes de su cierre definitivo lleguen propuestas serias de negocio que hagan la infraestructura "viable y con futuro".

Pero el panorama es desalentador. La infraestructura cierra en pleno proceso concursal y su plantilla de trabajadores está afectada por un expediente de regulación de empleo que se viene aplicando desde principios de año. No solo eso, la proliferación de otros aeropuertos privados repartidos por España augura próximos cierres.

Más fracasos

La fiebre se extendió a Cataluña, Aragón, la Comunidad Valenciana, Murcia y Andalucía. En cuatro años de vida ni 20.000 viajeros han pasado por el aeropuerto de Huesca. El de León costó 80 millones y no alcanza los 100.000 al año. El de Burgos, con una inversión de 45 millones, los supera por poco. Del aeródromo de Lleida, con gestión mixta, despegan dos aviones a la semana, a veces con solo tres personas. Más desolador es el aspecto del aeropuerto fantasma de Castellón, con 150 millones de euros de presupuesto, donde aún no se ha registrado ningún vuelo desde su inauguración hace siete meses.

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