CHATS
Los mensajes electorales

El diccionario de los candidatos

Rajoy y Rubalcaba se aferran esta campaña a palabras y conceptos fetiche con los que aspiran a calar en el electorado y minar a la vez a su rival

 12:19  

Encontrar las palabras justas y los mensajes apropiados es una de las principales tareas de los equipos de campaña. Conceptos como crisis, empleo, confianza o cambio abundan en el vocabulario mitinero del candidato popular mientras que el socialista, cuyo principal peaje es un Gobierno identificado con recesión, pone el acento en el programa oculto y los recortes que aplicará el PP si gana el 20N

M. VÁZQUEZ | SANTIAGO Si la principal preocupación de los españoles es el paro, no resulta difícil suponer por qué Mariano Rajoy utilizó hasta 40 veces la palabra empleo durante el debate electoral del pasado 7 de noviembre. Tanta reiteración no es casual. Obedece a una clara estrategia del candidato del PP para convertir la creación de puestos de trabajo y la lucha contra los actuales niveles de paro en su principal mensaje electoral. Pero las palabras fetiche no son un recurso que utilice en exclusiva Rajoy. En el discurso de campaña de Alfredo Pérez Rubalcaba también hay expresiones muy repetidas, como servicios públicos y Estado del bienestar, dos conceptos que el candidato socialista no solo atribuye en gran parte a su partido sino que también promete salvaguardar frente a los recortes del PP, otra palabra fetiche en sus intervenciones.

Durante estos 13 días de campaña ambos candidatos han demostrado tener sus propias muletillas electorales, algunas de ellas presentes incluso en todos sus mítines. ¿Pero tanto se repiten sus discursos? En general toda campaña se basa en la repetición pero expertos en comunicación y periodismo consideran que la reiteración de mensajes no solo en campaña sino también durante los meses que siguieron al anuncio del adelanto electoral se ha acentuado particularmente en estos comicios. El resultado, simplificando, es un Rajoy que se aferra al cambio político (no en vano está también presente en su lema de campaña) como respuesta y salida a una crisis que asocia constantemente a la gestión socialista, y un Rubalcaba que apela a la movilización de su electorado pero también a una especie de voto del miedo para evitar los recortes del Estado del Bienestar que, pronostica, hará el PP.

Pero los candidatos no solo recurren a clichés o expresiones que les favorecen durante sus intervenciones sino que también han demostrado tener palabras tabú, que han hecho desaparecer de sus discursos. Temas delicados para un partido conservador como el aborto, el matrimonio homosexual o las relaciones con la Iglesia han pasado de puntillas por esta campaña y cuando han salido a colación, como en el debate televisivo del 7 de noviembre, su candidato demostró tener cintura para salir del paso sin bajar a la arena. El principal tabú para Rubalcaba, por su parte, es la propia crisis, un concepto que engloba todos los defectos que teóricamente se le achacan al actual Gobierno socialista, incluido el despilfarro de dinero público y, sobre todo, el paro.

Algunas de estas debilidades se han convertido, incluso, en conceptos fetiche para el rival, que incide en palabras que su adversario elude premeditadamente. Pero las intervenciones de Rajoy y Rubalcaba no solo son distintas en la forma, también lo son en el fondo. Xosé Rúas, profesor de Técnicas de Comunicación Electoral, ve el discurso del candidato del PP más basado "en la razón, los datos y las cifras" y el de Rubalcaba "en la emoción, el sentimiento y los valores". Dos estrategias diferentes para captar el voto entre las que, según las últimas teorías de comunicación política, suele prevalecer el mensaje emocional. Aunque en un clima como el actual, marcado de forma omnipresente por la crisis, nadie se atreve ya a hacer pronósticos.

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