AGENCIAS | MADRID
El líder del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, quiere que su partido haga una oposición útil y constructiva, pero firme en la defensa de los derechos y las libertades sociales, y considera que los ciudadanos no entenderían que los socialistas hicieran una política de "revancha".
El nuevo secretario general explicó que como el Gobierno lleva apenas mes y medio, los ciudadanos no entenderían que el PSOE hiciera una oposición destructiva y de una crítica salvaje. "No entenderían una política de revancha", dijo.
Rubalcaba presidió ayer, a puerta cerrada, la reunión del grupo socialista en el Congreso el día del primer pleno ordinario de la legislatura, con la asistencia, entre otros, de su rival Carme Chacón. Fue una reunión breve, en la que no se habló del congreso de Sevilla, según varios parlamentarios, ni de las fricciones abiertas con el PSC.
Sobre este último asunto, fuentes de la dirección aseguraron que la actitud con los socialistas catalanes sigue siendo de colaboración y, aunque la relación no se ha destruido, sí hay que restañar algunas heridas. Pese a que la dirección del PSC insistió en que reivindicará ante Rubalcaba disponer de "voz propia" en el Congreso e incluso votar diferente que el resto del grupo en asuntos de interés para Cataluña, la cuestión no estuvo en la reunión.
Teresa Cunillera dejó claro que el PSC "es un elemento leal del grupo socialista y hay unos protocolos de trabajo conjunto y de colaboración que se seguirán manteniendo". Eduardo Madina se mostró contrario a revisar los vínculos con el PSC como piden los catalanes, que se quejaron de que se podría haber integrado más a Chacón. El secretario general del grupo respondió que Rubalcaba la tendrá "en sus oraciones de futuro". El extremeño Fernández Vara contó que había pactado con el nuevo líder que salvo Patxi lópez ningún secretario regional entrara en la ejecutiva.