ANTONIO DEL REY | MADRID
La primera sesión de control de la legislatura en el Congreso, con el esperado cara a cara entre Mariano Rajoy como presidente y Alfredo Pérez Rubalcaba como jefe de la oposición, se vio ensombrecida por el debate previo sobre el último Consejo Europeo. La comparecencia de Rajoy derivó en un debate sobre política económica nacional, algo de lo que Rubalcaba se quejó en sus intervenciones ante un jefe del Gobierno que se ha presentado ante la Cámara, 50 días después de su investidura, muy convencido de la bondad, eficacia y futuro de sus primeras medidas.
Incluso se le vio con humor para contestar a los portavoces de las fuerzas minoritarias, hasta el punto de que logró sacar una sonrisa al diputado de Amaiur Rafael Larreina cuando le reprochó en broma que no tuviera "ni un detalle" con él al criticar sin excepción todas las reformas del Ejecutivo. Y eso que todavía faltan dos días para conocer la reforma laboral del Gobierno, por la que Rajoy teme una huelga general según pudieron saber los españoles gracias a un micrófono indiscreto en Bruselas.
El asunto de la huelga y los micros ha ido apareciendo esporádicamente a lo largo de un extenso debate de cinco horas; el presidente ha reprochado a Rubalcaba que usara sus palabras robadas en la cumbre y lo ha comparado con la foto también "robada" de un mensaje en el móvil del líder socialista. Así que casi a la hora de comer ha comenzado la sesión de control, erre que erre con la cacareada huelga y los micrófonos que todo lo saben.
Tras abrir el fuego con el portavoz de IU, José Luis Centella, con Rubalcaba la cosa fue de reproches mutuos, porque el nuevo jefe de la oposición acusó a Rajoy de mentir por haber dicho en campaña que no iba a subir impuestos, mientras el presidente le ha recriminado que el anterior Gobierno socialista asegurara que se iba a cumplir el objetivo de déficit.
"Es muy buena cosa para garantizar la confianza empezar por lo contrario de lo que se dice en campaña", dijo el líder del PSOE, quien bromeó sobre la frase de "vivo en el lío" pronunciada por Rajoy. "Que no le dé lecciones", le ha pedido Mariano, después de que Rubalcaba dirigiera sus ataques a la misma línea de flotación del argumentario del Gobierno: la confianza que precisa España. Porque según el líder socialista, los pasos que está dando el Ejecutivo no dan precisamente confianza, como sus augurios de huelga. "Tenga cuidado con los micrófonos no vaya a ser que los ciudadanos piensen que solo es sincero cuando no le escuchan", le espetó, renunciando a 55 segundos de tiempo para su pregunta. Rajoy ironizó con la "gran altura" del discurso de su oponente y se ha congratulado de que ya no tenga responsabilidades de Gobierno.