AGENCIAS | MADRID
El expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero ingresó ayer en el Consejo de Estado como miembro vitalicio -un honor que Felipe González nunca reclamó y al que José María Aznar renunció para dedicarse de lleno a la empresa privada- y lo hizo reclamando "todo el apoyo político e institucional" para el actual Ejecutivo, presidido por Mariano Rajoy, ante el momento "cuasi constituyente" que atraviesa Europa.
Junto a Zapatero tomaron posesión Alberto Aza, exjefe de la Casa del Rey, que lo hizo como consejero permanente, y otros cuatro consejeros natos, es decir, por razón de su cargo, informó Efe.
En su discurso de ingreso, Zapatero prometió poner su experiencia al servicio del Gobierno con la convicción de que la crisis se superará con una respuesta "verdaderamente unitaria y solidaria" de la Unión Europea.
Apadrinado por el exministro socialista de Justicia Fernando Ledesma y la exvicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega, Zapatero se declaró convencido de que la salida de la crisis está vinculada de forma ineludible al proceso "cuasi constituyente" al que se enfrenta la UE.
"Para participar en él, el Gobierno de España debería contar con todo el apoyo político e institucional que se le pueda prestar. Y el Consejo puede ser particularmente idóneo, ejerciendo en este ámbito su función consultiva y de asesoramiento", explicó.
El presidente del máximo órgano asesor del Ejecutivo, Francisco Rubio Llorente, ensalzó la labor realizada por Zapatero al considerar que antepuso su responsabilidad con España a la responsabilidad con el PSOE, aun siendo consciente del "elevadísimo precio que habría que pagar".
Los otros miembros del Consejo de Estado que ayer tomaron posesión, en un solemne acto conducido por la vicepresidenta del Gobierno Soraya Sáenz de Santamaría, son: el fiscal general del Estado, Eduardo Torres-Dulce; el jefe del Estado Mayor de la Defensa, Fernando García Sánchez, y la abogada general del Estado Marta Silva.
Todos ellos entraron en el salón de plenos del Consejo de Estado acompañados por sus padrinos, que les entregaron la toga y la medalla de consejeros, antes de pronunciar sus discursos de ingreso.