Fernando Martínez Maíllo Vicesecretaro General de Organización del PP

"No hay nadie del PP que se avergüence del partido o al menos yo no lo conozco"

"Ahora mismo no hay un problema de sucesión en el partido. Estamos en un proceso electoral en el que hay una completa unidad en torno a Mariano Rajoy"

25.10.2015 | 01:46
El vicesecretario general del PP, Fernando Martínez Maíllo, asomado a la azotea de la sede del PP en Madrid.

Fernández Martínez Maíllo es el 'número tres' del PP. Llegó con Javier Maroto y Pablo Casado para renovar el partido. Afirma que las últimas discusiones dentro de la formación no son sobre el liderazgo de Mariano Rajoy. Reconoce que las palabras del ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, de que hay gente en el PP que se avergüenza de pertenecer al partido son "una expresión desafortunada" y afirma que no está de acuerdo con la reflexión de Aznar de que el principal rival del PP es Ciudadanos. Tampoco comparte sus últimas críticas. "Sus reflexiones son tenidas en cuenta, aunque no se compartan", asegura

Desde junio, Fernando Martínez Maíllo ocupa la Vicesecretaría General del PP. Su nombramiento demostró el aval del presidente Rajoy hasta auparlo al número tres del partido. Ocupa la cuarta planta del edificio del Partido Popular en la calle Génova. "A la derecha y a la derecha" , indican en recepción.

-Su nombramiento como vicesecretario, junto a Javier Maroto y Pablo Casado, se vendió como una renovación del PP para una mayor cercanía a los votantes en medio de la explosión de los partidos emergentes. ¿Resultados como los de las elecciones catalanas han dejado todo en una operación de imagen?

-Lo que no puede hacerse es criticar, primero, que no tenemos una política de comunicación y ahora que la tenemos cuestionarla sin más. Hay que reconocer que hoy el PP comunica más y mejor, que estamos presentes en todos los sitios, que nuestro relato político es más cercano. Hay más voces hablando en el Partido Popular, todo eso ha mejorado. La renovación ha sido positiva y lo ocurrido en las elecciones catalanas hay que circunscribirlo al hecho catalán. Las elecciones en Cataluña fueron excepcionales, polarizadas entre los del sí y los del no a la independencia. Nuestras propias encuestas nos daban seis diputados. Obtuvimos 11, la media del PP ha estado siempre en 12. No son buenos resultados pero hemos dado la cara y, probablemente, nuestra campaña ha propiciado un aumento de la participación constitucionalista. Fue un buen trabajo a pesar de unas elecciones vendidas como plebiscitarias.

-Ponen al frente del País Vasco a Alfonso Alonso tras la dimisión de Arantxa Quiroga. ¿La cúpula se enroca?

-Arantxa Quiroga decidió libremente dimitir después de la presentación de una moción que no consideramos oportuna. Y se ha elegido al hombre más indicado por capacidad y experiencia, que es el presidente provincial de Álava.

-Decía antes que en el PP ahora se habla más. En casos como el vivido entre los ministros Montoro y García Margallo, no sé si a su juicio también de más.

-No fue una buena semana, pero a partir del acto de Toledo todo se ha reconducido. Creo que durante estos días ha habido más ruido mediático que fondo.

-¿Ruido interesado por el último reparto de canales de televisión?

-Creo que no, aunque lo desconozco. Pero ya está bien. Lo del sábado no es una foto de unidad, porque siempre hemos estado unidos, aunque estos espectáculos previos no nos han favorecido nada. Ya estamos en otra fase, hay que centrarse y hablar de España y los españoles. A poca gente le interesa lo que pueda opinar uno de otro en el Partido Popular.

-Hay quien habla de fin de era y dedos señalando hipotéticos delfines, como Núñez Feijóo.

-¿Eso quién lo dice? Porque yo no lo he oído decir a nadie del partido. Lo que le he escuchado al presidente gallego es decir con rotundidad que no iba en las listas del Congreso y del Senado. Ahora mismo no hay un problema de sucesión. Estamos en un proceso electoral en el que hay una completa unidad en torno a un magnífico candidato que es Mariano Rajoy, avalado con los excelentes resultados de estos cuatro años de Gobierno. Yo comprendo que algunos se entretengan hablando de futuribles, solo es un juego mediático.

-¿El hecho de que existan esas críticas públicas pone en solfa esa pretendida unidad?

-La discusión no es sobre el liderazgo. Se cuestionan determinadas políticas del Gobierno y se pone el foco en el Ministerio de Industria con el problema del carbón o sobre la financiación. Claro que comparto que hay un problema de financiación en España, porque hemos pasado por una crisis durísima que ha supuesto una merma en los recursos públicos, lo que se ha traducido, irremediablemente, en ajustes. Todo el mundo quiere tener mejor financiación, podremos mejorar cuando mejoren las condiciones y ese momento ha llegado.

-¿A quién puede referirse el ministro Montoro cuando dice que hay gente del PP que se avergüenza del partido?

-Creo que eso es una expresión desafortunada, quizá sacada de contexto. No hay nadie del PP que se avergüence del partido o al menos yo no lo conozco. El ministro lo que ha hecho es reivindicar, tal vez de una manera un tanto exagerada, el trabajo realizado. Porque a todos los ministros de Hacienda siempre les toca bailar con la más fea.

-¿El PP fía todo a ensalzar la recuperación económica, que sin embargo, cuestionan agentes sociales y organizaciones como Cáritas?

-Nadie discute que la España de hoy es mejor que la España de hace cuatro años. Que hemos transformado a España en positivo y el primer dato es el millón de empleos que hemos creado. Tenemos más empleo y pagamos menos impuestos que cuando empezamos a gobernar. Hemos evitado el rescate, no somos Grecia, no tenemos que hacer cola ante los cajeros automáticos como otros. Se han hecho las cosas, con algunos errores, pero en general, bien. Y el resultado ahí está. Claro que hay todavía cuatro millones de personas en paro.

-¿De qué tipo de empleo habla?

-En Europa solo hay un país que crea más empleo estable que España, Alemania. Tres de cada cuatro contratos que se firman en España son indefinidos. Eso no significa que no tenga que haber empleos temporales, aunque habrá que ir mejorando la temporalidad y la estacionalidad de muchos empleos.

-El PP hizo tabla rasa de su programa electoral en 2011. ¿Por qué razón se iban a fiar esta vez los ciudadanos de sus promesas?

-Nosotros fuimos serios y dijimos la verdad. Y, a veces, la verdad tiene un coste. Encontramos más déficit y dijimos que eso nos obligaba a incumplir parte del programa electoral. Subimos los impuestos y eso causó mucho sufrimiento. Pero también dijimos que todo ello serviría para iniciar un nuevo proceso de crecimiento. Y hoy por hoy los datos económicos nos dan la razón.

-Rajoy señala como rival a batir al PSOE. Aznar se dirige hacia Ciudadanos. ¿Usted cómo lo ve?

-No estoy de acuerdo con las reflexiones de Aznar. Lo hago desde el cariño, porque empecé con él en política, pero nuestro principal rival es el PSOE, es el único con representación parlamentaria al que todas las encuestas dan como número 2, y el que tiene estructura territorial en toda España.

-¿Aznar se ha convertido en el mayor azote para la dirección actual del PP?

-No, es el expresidente del Gobierno, una persona a la que se escucha mucho dentro del partido y sus reflexiones son tenidas en cuenta, aunque no se compartan, como es el caso ahora, ni en el fondo ni en las formas. El PP ganó las europeas y las municipales, aunque luego llegaron los pactos de perdedores, fundamentalmente del PSOE que con los peores resultados de su historia, ha regalado autonomías y ayuntamientos por toda España con tal de que no gobernara el PP.

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