Desafío independentista en Cataluña La investidura

Artur Mas no logra ablandar a la CUP con su llamada para evitar el fracaso del proceso

El líder convergente promete la creación de un banco central y sostiene que la independencia habría evitado los recortes

10.11.2015 | 01:51
Artur Mas, ayer, durante su intervención en el Parlament.

El presidente de la Generalitat en funciones, Artur Mas, hizo ayer un llamamiento a la izquierda radical independentista de la CUP para que le preste su apoyo y así poder ser investido, porque de lo contrario, dijo, el proceso soberanista quedaría "encallado". La advertencia, lanzada por Mas durante un discurso de investidura de hora y media, no consiguió ablandar sin embargo a la CUP, cuyo jefe de filas, Antonio Baños, insistió en los pasillos en que su grupo no investirá presidente al líder de Convergencia. Baños aseguró que el proceso "tirará adelante esté quien esté al frente" del Govern de la Generalitat.

Los grupos del Parlament tendrán, hoy, martes, la oportunidad de dar su respuesta al discurso de Mas, tras lo cual se procederá a la votación, en la que, con toda probabilidad, el presidente en funciones sólo conseguirá el respaldo de los 62 diputados de Junts pel Sí, cuando necesita la mayoría absoluta (68). El jueves se celebrará una segunda votación en la que basta la mayoría simple (64).

En su discurso, Mas sostuvo que de la CUP "depende que no haya ni bloqueo ni pérdida innecesaria de tiempo para iniciar el proceso que ha de llevar al Estado catalán". Mas evitó las referencias directas a la CUP, de la que, salvo en lo relativo a la independencia, le separan varios océanos, pero deslizó hacia ella mensajes como que en el camino hacia la independencia "no sobra nadie".

Para intentar seducir a la CUP, Mas articuló un discurso de tono izquierdista con propuestas como un plan de emergencia social, un proyecto de renta garantizada de ciudadanía, ayudas para el pago de alquileres, un proyecto de ley de apoyo a familias vulnerables o iniciativas para garantizar los derechos de los refugiados, además de impulsar una Hacienda propia y una Seguridad Social catalana, en cumplimiento de lo requerido en la declaración soberanista aprobada por el Parlament ayer por la mañana.

A estos dos últimos puntos, Mas añadió la creación de un banco central catalán, al que definió como una "institución independiente que velará por la estabilidad financiera y por el buen funcionamiento del sistema". Entre otras cosas, dijo, el banco supervisará la solvencia de las entidades financieras y su cumplimiento de la normativa.

Para Mas, la hacienda propia es un "caballo de batalla" para los catalanes ya que, aseguró, todos los intentos de reequilibrar la situación fiscal entre Cataluña y España -desde el Estatut de 1932 hasta el de 2006- han resultado infructuosos.

En una encendida defensa de las virtudes de la secesión, Mas sostuvo que una Cataluña independiente habría afrontado la crisis económica "sin recortes en ningún ámbito y manteniendo el sueldo a los empleados públicos".

El discurso del candidato fue acogido con críticas generalizadas de la oposición, que hoy explicará por extenso sus objeciones. Ciudadanos resaltó que "en hora y media no pronunció la palabra corrupción", mientras Sí Que Es Pot criticó que se presente como adalid de la lucha por la honradez, sin aludir a los casos que afectan a CDC. Para el PSC, se trata de un "político derrotado y fracasado" que tan sólo lucha por su supervivencia. Por último, el PP lo acusó de "arrastrarse de forma indigna ante la CUP".

Desde la CUP, Albert Botran aseguró que el proceso soberanista "no encalla en función de la presidencia" y "tirará adelante esté quien esté al frente" del Govern. Sin querer confirmar qué posicionamiento adoptará la CUP en la votación de hoy, Botran dio a entender que no facilitarán la investidura de Mas: "Nuestro voto será coherente con lo que hemos dicho hasta ahora, no variará en función de su discurso".

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