Un 'marqués' de traje blanco y contrario a la minifalda

Domingo González Arroyo se aferra al poder en el municipio de La Oliva, en Fuerteventura, pese a que está inhabilitado mediante una sentencia firme

03.01.2016 | 01:59

"Domingo González Arroyo ama la política y siente que ha nacido para servir y no para gobernar". Así comienza el perfil del dirigente majorero escrito en la web del partido creado por él mismo a su imagen y semejanza. Tuvo 18 hermanos y también ha sido prolífico en su descendencia ya que ha tenido 12 hijos. Pese a su ideología más bien conservadora presume de su padre, que también fue alcalde de La Oliva por el Frente Popular y que fue sacado a punta de pistola del Ayuntamiento por un piquete franquista.

Se siente orgulloso del mote de marqués de las Dunas con el que se le conoce. Este sobrenombre no viene precisamente porque heredase un título nobiliario. Es porque cuando era joven iba a los bailes vestido de blanco y presumía de ser más que nadie.

La Oliva tiene como referencia turística mundial las grandes dunas de Corralejo, un espacio único que también ha sido pasto de la especulación urbanística y que González Arroyo permitió cuando regía con mano de hierro los destinos del Ayuntamiento de La Oliva. También intentó hacer lo mismo en otra zona turística emblemática, El Cotillo, donde recalificó buena parte de su costa para construcciones turísticas. Sin embargo, su plan no salió adelante.

González Arroyo se ha visto involucrado en numerosas denuncias ligadas a asuntos urbanísticos, a las licencias municipales y a la mezcla de sus negocios privados con la gestión municipal. Algunas de ellas siguen vivas y pendientes de sentencia.

A lo largo de su trayectoria se ha enfrentado con todo tipo de rivales políticos, sociales y vecinales, pero quizá lo que le ha acarreado más disgustos ha sido su enfrentamiento con las mujeres. Sin pelos en la lengua, le tachan de machista y misógino.

En una ocasión le espetó a una concejala socialista: "No ha nacido macho que me tumbe de la Alcaldía. Esa hazaña solo la puede hacer una hembra virgen y sin desfondar". En los años 90, la candidata de Coalición Canaria a la Alcaldía de La Oliva, Claudina Morales, le arrebató el bastón de mando después de casi un cuarto de siglo en el cargo. Ya en la oposición, González Arroyo criticaba a Morales por ir al Ayuntamiento vestida con minifalda y pantalones ajustados. También se dirigió a la exdiputada de IU Cristina Almeida diciéndole que "si todas las mujeres fueran como ella, yo sería virgen y célibe".

González Arroyo fue denunciado en 2011 por su pareja, con la que estuvo unido 21 años, por maltrato psicológico e insultos. El dirigente llegó a ser detenido y el juez sobreseyó la causa por falta de pruebas.

Otro incidente de este singular político canario que ha pasado a la posteridad fue el grabado por un concejal del municipio de Antigua, al que intentó sobornar con el ofrecimiento de "un kilillo" para que apoyase una moción de censura.

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