El complicado escenario político catalán

La CUP lleva a Cataluña hacia unas nuevas elecciones al rechazar la investidura de Mas

La formación decide abstenerse en el pleno de investidura - Junts pel Sí rechaza presentar otro candidato, así que el Parlament se disolverá antes del día 10 si no hay un acuerdo 'in extremis'

04.01.2016 | 01:05
Los diputados de la CUP Sergi Saladié, Gabriela Serra y Xevi Generó explican, ayer, su rechazo a investir a Mas.

Cataluña parece abocada a unas nuevas elecciones -y serán las cuartas en seis años- después de que la formación independentista y antisistema CUP anunciara ayer que sus diputados se abstendrán y no apoyarán a Artur Mas para investirlo president de la Generalitat.

Los diez diputados de la CUP se abstendrán si se celebra un nuevo debate para investir president a Artur Mas, pero ayer pidieron a la alianza independentista Junts pel Sí (JxS) que "mueva ficha", que proponga a otro candidato. Dirigentes de Convergència, el partido de Mas, ya rechazaron de manera rotunda esta posibilidad. El plazo para presentar un nuevo candidato termina el 10 de enero. De lo contrario, la salida son los comicios. El Parlament quedaría disuelto automáticamente y el president en funciones, Artur Mas, tendría que especificar de forma inmediata en un decreto la nueva fecha electoral. Sería entre finales de febrero y el 6 de marzo. Esta última es la fecha más probable.

Tras la reunión del Consejo Político de la CUP-Crida Constituent y de su Grupo de Acción Parlamentaria (GAP), que duró cinco horas, el secretariado nacional de esta formación confirmó que el "no" a Mas se impuso al "sí" por 36 votos a 30, con una abstención. Fuentes del secretariado precisaron que fueron los once votos de los representantes del GAP los que inclinaron finalmente la balanza a favor del "no". El voto de los representantes de las organizaciones externas (ligadas a Crida Constituent) fue decisivo, pues entre los miembros del Consejo Político de la CUP hubo empate técnico al votar por separado las dos propuestas (la del "sí" y la del "no") y lograr cada una 29 votos a favor, 27 en contra y 1 abstención.

A la rueda de prensa posterior a la reunión únicamente acudieron dos diputados favorables al "no" a la investidura de Mas, Gabriela Serra y Sergi Saladié. No estaba presente ninguno de los que votaron a favor. Gabriela Serra quitó importancia a este hecho y afirmó que no tenía constancia de si el presidente del grupo de la CUP en el Parlament, Antonio Baños, piensa dimitir o no, tras este acuerdo. Tampoco aclaró si la decisión de descartar finalmente a Mas y propiciar nuevas elecciones puede provocar una fractura interna dentro de esta formación independentista y antisistema. Serra sí insistió, en cambio, en reclamar a JxS que "empiece a mover ficha" si quiere salvar la legislatura. A su juicio ese salvamento pasa por proponer a un candidato alternativo a Mas, porque "el proceso [independentista] no acaba hoy y estaremos esperando nuevas propuestas". La diputada de la CUP aseguró que mantiene su compromiso de "proseguir el proceso hacia la independencia y hay CUP-Crida Constituent para mucho tiempo". Y advirtió: "Nadie debe pensar que dejamos de tener una organización como la que tenemos, que es independentista, anticapitalista y feminista".

También intervino el diputado Sergi Saladié, que señaló que si en los pocos días que faltan para poder proponer a otro candidato, JxS lo hace y abandona el "inmovilismo" entonces "podemos avanzar hacia el mandato de conseguir la independencia". En este punto incidió en que Artur Mas "dijo hace tiempo que él no sería un obstáculo", por lo que es "el momento de demostrarlo". "Tenemos una mayoría absoluta independentista pero no para apoyar a un determinado candidato a la presidencia", añadió.

Serra reconoció que, al final, las negociaciones con JxS quedaron reducidas para la CUP en el "quién" es el candidato a la presidencia, y no son obstáculos ni el "qué" ni el "cómo" o el "cuándo", en alusión a la independencia de Cataluña.

La CUP pide a Junts pel Sí que "mueva ficha", pero Convergència Democrática de Catalunya, el partido de Mas, integrado en esta coalición electoral, insiste en que "no hay candidato alternativo". "No es una cuestión de personas, es lo que representa", aseguraron fuentes de CDC, que afrontan así un escenario de elecciones anticipadas en Cataluña. Salvo que él mismo de un paso atrás antes del 10 de enero y ceda la investidura a la vicepresidenta Neus Munté, Convergència da por hecho que Mas será su próximo cartel electoral. Un cambio de escenario parece difícil pues Mas había dicho por activa y por pasiva que él era el único candidato posible a la Presidencia de la Generalitat y ERC lo había avalado.

Precisamente ERC, otro de los partidos del frente independentista de JxS, convocó para hoy a su ejecutiva nacional para analizar la situación. Su máximo líder, Oriol Junqueras, se limitó a enviar un mensaje en Twitter sin grandes concreciones. "Jamás nos cansaremos, jamás abandonaremos, jamás nos rendiremos. No lo hemos hecho nunca. Y jamás lo haremos. ¡Seguimos!", enfatizó Junqueras en alusión a su apuesta por el proceso independentista.

Las reacciones a la decisión de la CUP fueron múltiples. La presidenta del Parlament, Carme Forcadell, se mostró sorprendida: "Me equivoqué y mucho. Siempre he pensado que al final la CUP ayudaría a hacer realidad el mandato democrático del 27-S. No ha sido así", dijo en su cuenta de Twitter.

También desde el frente soberanista catalán, el presidente de la Asamblea Nacional Catalana (ANC), Jordi Sánchez, pidió "perdón" por pedir el voto para cualquier opción independentista en las elecciones del 27S. En su cuenta de Twitter escribió: "A todos los que confiaron en la ANC cuando pedimos el voto a cualquier opción independentista el 27S y hoy os sentís engañados, os pido perdón". En un mensaje posterior en la misma red social, Sánchez afirmó que ahora se debe "rehacer" la voluntad de los catalanes, y confió en que todo lo hecho desde la ANC los últimos años no se pierda y se construya un nuevo proyecto de unidad.

El líder del PP en el Parlament, Xavier García Albiol, afirmó que el rechazo de la CUP a investir a Mas debe afrontarse como la posibilidad de otras elecciones que sean "una buena oportunidad para recuperar el equilibrio, la sensatez y la responsabilidad". El dirigente popular en Cataluña añadió que los comicios también serían una oportunidad para "dejar a un lado las divisiones y la confrontación". Por eso, para él los comicios no podrían verse como la segunda vuelta de ningún plebiscito sobre la independencia de Cataluña, y deberían afrontarse "para intentar que la sociedad catalana avance lo más unida posible". Albiol dijo que esta oportunidad electoral es más importante que el hecho de que el proceso soberanista quede enterrado o no tras el rechazo de la CUP a Mas, aunque cree que el proceso sí queda afectado por el "espectáculo político" de las negociaciones postelectorales. Para él, los independentistas "no necesitan buscar enemigos exteriores" porque su desunión es clara, aunque se felicitó porque el rechazo de la CUP cierra una etapa que considera "la más lamentable" de Cataluña en 35 años.

Los socialistas también reaccionaron a la decisión de la CUP. El líder del PSOE, Pedro Sánchez, conversó con el secretario general del PSC, Miquel Iceta, a quien trasladó "todo su apoyo" si hay nuevas elecciones autonómicas. Fuentes socialistas subrayaron que el PSC tiene todo el apoyo de Ferraz y que una prueba de ello es que en caso de que se celebren elecciones, "Sánchez se volcará" en ellas igual que hizo el 27-S. El partido socialista destaca la "máxima confianza entre ambos", así como su "total sintonía".

El PSOE reprocha a Mas "la situación de ingobernabilidad" a la que condujo a Cataluña. Miquel Iceta tiene previsto pronunciarse hoy sobre el nuevo escenario político en la comunidad.

Mientras, la portavoz del PSC, Esther Niubó, afirmó ayer que el freno de la CUP a la investidura de Mas permitirá comprobar si el "gran tema" es la independencia de Cataluña o Mas. Niubó dijo que esta situación representa el "fracaso político" del proyecto soberanista, y subrayó que el máximo responsable es Artur Mas. "Llevamos tres meses perdidos en negociaciones que no han sido fructíferas", destacó, y lamentó que se haya producido "una parálisis" en la Generalitat.

Preguntada sobre el papel del PSC en unas nuevas elecciones en marzo, Niubó afirmó que está ante una oportunidad de que Catalunya tenga un Gobierno "de progreso y estable" que deje atrás el relato de los soberanistas. "La ciudadanía está muy cansada de elecciones", afirmó, y añadió que el partido trabajará para que Cataluña deje atrás el proyecto independentista.

El líder de Ciudadanos, Albert Rivera, ve las nuevas elecciones en el horizonte como una oportunidad para acabar con "la corrupción, los recortes y la división". "Visto el fracaso de los partidos separatistas, los catalanes tendremos la oportunidad de dar fin a la corrupción, los recortes y la división", escribió en su cuenta de Twitter. La líder de Ciudadanos en Cataluña, Inés Arrimadas, también reaccionó en esta red social, para lamentar que Cataluña ha perdido tiempo, dinero y oportunidades, pero añadió: "Saldremos de esta todos juntos".

Finalmente, el portavoz de Ciudadanos en el Parlament, Carlos Carrizosa, consideró que la decisión de la CUP "es una oportunidad para tener, de una vez por todas, un Parlament y un nuevo Govern que sean respetuosos con la ley, serios, y que gobiernen para todos los catalanes". "Estamos ante una oportunidad histórica para acabar con una época de corrupción, recortes y división", sentenció, y añadió que su partido también ve el "final de la carrera política" de Mas "como el fracaso de la política que se basa en la división de las personas por su ideología".

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