Arranca un proceso histórico y mediático

Los protagonistas del banquillo

12.01.2016 | 01:00
Iñaki Urdangarín y la infanta Cristina, ayer, a su llegada a los juzgados.

Por primera vez una integrante de la Familia Real se sienta en el banquillo de los acusados en un proceso penal. Cristina de Borbón está acusada de colaborar en dos delitos contra la Hacienda Pública en los ejercicios 2007 y 2008. El fiscal no la acusa. Solo lo hace el sindicato Manos Limpias, que pide para ella una condena de ocho años de prisión y una multa de dos millones de euros. Sus abogados intentarán hasta el último momento que se evite su presencia en este juicio. Sin duda, centrará todo el foco de atención de este histórico proceso.

El marido de la Infanta está acusado de un ramillete de delitos como consecuencia de su gestión al frente del instituto Nóos. Se le acusa de saquear los fondos públicos de Baleares y de Valencia a través de diferentes proyectos. La Fiscalía le imputa varios delitos y reclama contra él una pena de 19 años de cárcel. La acusación popular, en cambio, pide 26 años de prisión. El cuñado del Rey mantiene que es inocente.

Es el verdadero cerebro de la trama Nóos. El profesor universitario se alió con el marido de la infanta Cristina para desarrollar sus ideas empresariales, financiadas la mayoría con dinero público. El fiscal le acusa de los mismos delitos que a Urdangarín y le pide una condena de 16 años de prisión. La acusación popular reclama 22 años de cárcel. Mantiene un fuerte enfrentamiento con su antiguo socio y ha entregado comprometedores correos para implicarle en la trama, intentando también salpicar a la Casa Real.

No le costó mucho al entonces duque de Palma convencer a Jaume Matas para que el Govern de Baleares financiara sus proyectos. Matas ordenó que se contratara al cuñado del Rey y nunca le pidió explicaciones sobre el destino del dinero público que le había entregado para financiar dos encuentros turísticos. La Fiscalía pide para Matas una condena de once años de prisión. El exministro intenta alcanzar un acuerdo con el fiscal, pero de momento no lo ha conseguido.

Pepote Ballester era amigo personal de Urdangarín y el exduque de Palma se aprovechó de ello para llegar hasta Jaume Matas y convencerle para que contratara los proyectos que realizaba el instituto Nóos. El exdirector general fue el primero en denunciar las irregularidades del duque. Será el primero en declarar en el juicio. Ha alcanzado un acuerdo con el fiscal, que pide contra él una pena de dos años de cárcel, pero no tendrá que ingresar.

La esposa de Torres trabajó para el instituto Nóos y lo hizo como responsable de personal de todas las empresas del entramado. Su marido ha intentado apartarla del escándalo hasta el último momento, pero no lo ha logrado. El fiscal le pide una pena de dos años de cárcel por un delito de blanqueo de dinero.

El excontable de Nóos es el único de los hermanos Tejeiro que ha desvelado la trama, implicando a su cuñado Diego Torres y a Iñaki Urdangarín en todos los delitos económicos. El fiscal utilizará su confesión como prueba. Le piden dos años de cárcel.

Miguel Tejeiro ocupó el cargo de secretario del consejo de administración de Nóos. El fiscal no presenta cargos contra él, pero sí lo hace el sindicato Manos Limpias, que reclama una condena de once años de cárcel.

Gonzalo Bernal ocupaba el cargo de gerente de la empresa pública de Illesport cuando recibió la orden de que se debía contratar a Urdangarín, sin previo concurso público. Bernal está negociando un acuerdo con el fiscal, que de momento le pide una pena de ocho años de cárcel.

Al igual que Bernal, el entonces gerente de la empresa pública Ibatur se saltó todos los procedimientos administrativos para contratar a Iñaki Urdangarín y permitir que los encuentros turísticos que organizó en Palma se financiaran con dinero público. Alía también pretende llegar a un acuerdo con el fiscal, que le pide cuatro años de cárcel.

El exsecretario de Ibatur está acusado de saltarse todos los procedimientos jurídicos y facilitar la contratación irregular de Urdangarín. Está a punto de alcanzar un acuerdo con el fiscal Pedro Horrach, que le pide de momento cinco años de cárcel.

Los directivos de Nóos acudieron a él para que les ayudara a sacar el dinero fuera de España, a través de empresas domiciliadas en paraísos fiscales. Anticorrupción no le acusa. Solo lo hace Manos Limpias.

El exvicealcalde de Valencia tuvo que dimitir de su cargo al confirmarse su imputación. Se le acusa de haber autorizado la contratación de los proyectos que encabezaba Urdangarín, a través de la empresa pública que presidía. Le reclaman once años de cárcel.

El exdirector general de la ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia contrató al instituto Nóos a través de esta empresa pública. Anticorrupción quiere que cumpla seis años de cárcel.

Además de contratar al duque para que organizara los congresos turísticos, también le pagó con dinero público para que organizara en Valencia los Juegos Europeos, que nunca se celebraron.

Fue la autora de los informes jurídicos que avalaban la contratación directa del Instituto Nóos, a través de la empresa de la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia. Ante la Policía reconoció la falsedad de un informe, pero después se arrepintió de esta confesión.

Gestionó la contratación del marido de la infanta Cristina a través del instituto valenciano de Finanzas. El fiscal le pide seis años de cárcel.

La exconsejera delegada de la candidatura Madrid 2016 contrató a Urdangarin, a través de una empresa satélite, para que el yerno del Rey logrará influir en los directivos que decidían el nombre de la ciudad que iba a celebrar las olimpiadas. Urdangarín cobró el dinero, pero no hizo nada a favor del proyecto, que fue adjudicado a la ciudad de Londres. Mercedes Coghen está acusada de varios delitos, por los que se enfrenta a una condena de seis años de cárcel. Manos Limpias reclama una condena superior.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
 
Enlaces recomendados: Premios Cine