Rajoy en la escalera

24.01.2016 | 01:46
Rajoy en la escalera

Mariano Rajoy ha elevado a la máxima potencia el tópico del gallego en la escalera.

-¿Desea usted presentarse a la investidura?

-Sí, pero no. Mejor dicho: no, pero sí.

-¿Sí o no?

-Depende.

-¿De qué?

-De lo que tarden los otros en pelearse.

-Pero bueno, ¿sí o no?

-Se lo digo la semana que viene.

Rajoy se ha hecho maestro en esperar que los problemas se resuelvan solos y sus adversarios desaparezcan por autocombustión. Y le ha funcionado. En su primer mandato como presidente del Gobierno, la manguera de euros de Mario Draghi le ha proveído del necesario repunte económico y el cainismo genético de la izquierda le ha bendecido con una oposición dividida y enfrentada. Así ha podido ganar las elecciones pese a todos los escándalos. Ahora espera que los otros se rompan la crisma y le dejen a él como única alternativa de gobierno.

-Le propongo proponerle como candidato a la Presidencia.

-Me pido prórroga.

Del Club Deportivo Alcoyano se cuenta que perdía por siete a cero y el entrenador calentaba a los suplentes para la prórroga. Tal es la explicación mítica de la frase "más moral que el Alcoyano". Rajoy comparece y confiesa que tiene garantizados 180 votos en contra, y se pide una semana más de tiempo para remontar.

Al Rey le equivocaron. El PP insistió en que Rajoy aceptaría el envite. Felipe VI se lo propuso. Y Rajoy declinó. Eso tiene algo de desaire. Si no quieres, avisa antes de que te lo ofrezcan. A partir de ahora, el Borbón deberá andar con más tiento cuando consulte con Rajoy.

-Si le propongo, ¿qué me va a responder?

-Depende. Según. Quizás. Vaya usted a saber.

-Pues no se lo propongo.

Eso, o dejarse de monsergas.

-Le propongo proponerle.

-De momento, declino.

-Pues de momento llamo a Sánchez, que es el siguiente de la lista.

Pero el Rey no hace esas cosas, al menos por ahora.

Rajoy ha conseguido su prórroga para esperar a ver si hay suerte, el PSOE se despedaza solo y el pacto de izquierdas muere sin nacer. Con lo que Podemos se convertiría en el primer partido de la izquierda, garantizando largos años de gobierno a la derecha.

Que no somos Grecia.

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