Sánchez busca la cercanía de Ciudadanos, que ahora no descarta estar en el Gobierno

El líder del PSOE habla hoy con Rivera y mañana con Iglesias y con Rajoy - Patxi López rechaza la petición de PP y Podemos de celebrar la investidura en 15 días

04.02.2016 | 03:07
Pedro Sánchez, ayer, al comienzo de la reunión del grupo parlamentario del PSOE.

Pedro Sánchez intenta desde ayer despejar la incógnita de qué apoyos conseguirá para pasar de presidenciable a presidente del Gobierno. Lo primero fue fijar un método para los contactos y designar una comisión negociadora de seis personas que se encargará de dar forma a los posibles acuerdos.

El líder del PSOE inició ayer mismo, al día siguiente de recibir el encargo del Rey de que intente formar Gobierno, los primeros encuentros con los grupos parlamentarios minoritarios. "Esto empieza bien", dijo Sánchez ante la buena disposición que aseguró haber encontrado en su reunión con Coalición Canaria, Nueva Canaria, Compromís e Izquierda Unida, quien advirtió a Podemos de que si pone "zancadillas" al PSOE lo pagará. "No hemos hablado de con quién, hemos hablado de para qué", señaló Sánchez, quien se mostró convencido de que se ha abierto "una nueva etapa en la política española para poner fin al gobierno del PP e iniciar un gobierno progresista y reformista".

El secretario general del PSOE hablará hoy con Ciudadanos, cuya negativa a entrar en un Ejecutivo con los socialistas ha dejado de ser firme para aceptar la posibilidad, todavía muy lejana, de unir su destino político al del PSOE. Mañana Sánchez hablará con el líder de Podemos, Pablo Iglesias y el sábado con el presidente del PNV, Andoni Ortuaz, dejando fuera de esta primera ronda de contactos al PP y a los soberanistas. Su objetivo es completar hasta el sábado las reuniones con fuerzas parlamentarias que consideran que pueden apoyarles en la investidura, según expuso ayer a los miembros del Grupo Parlamentario Socialista.

La tarea posterior a estos primeros contactos directos quedará en manos del equipo negociador para la formación de gobierno, que se reunirá con los partidos a partir de la próxima semana. El grupo de trabajo está compuesto por Antonio Hernando, Jordi Sevilla, Meritxell Batet, Rodolfo Ares, José Enrique Serrano y María Luis Carcedo. Sánchez confirmó que tiene intención de pedir la próxima semana una reunión al presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy, aunque apuntó que ni siquiera plantea pedirle la abstención del PP. Su intención es reunirse con el líder de los populares porque -dijo- respeta "profundamente" a los siete millones de españoles que lo votaron. También anunció que se verá con Esquerra Republicana y Democracia y Libertad, pero para transmitirles que no comparte su hoja de ruta.

Sobre su reunión con Sánchez el viernes, el líder de Podemos, Pablo Iglesias, aseguró que está dispuesto a dialogar "sobre todas las cosas" para llegar a un acuerdo pero insistió en que su formación sigue considerando fundamental entrar en el Gobierno. Insistió en que lo "razonable" es que los socialistas accedan a conformar un Gobierno de coalición con Podemos e Izquierda Unida, dando a entender que, más allá del número de carteras que ocupe cada uno, Podemos considera imprescindible entrar en el Ejecutivo. El líder de la formación morada defendió que el PSOE debe entender que no puede conformar un Gobierno en solitario y, por tanto, considera que la presencia de Podemos en ese Ejecutivo, y en concreto, en la Vicepresidencia -que asumiría el propio Iglesias- es imprescindible "para aplicar un programa de cambio".

Tampoco Izquierda Unida descarta entrar en el Gobierno. Los dirigentes del partido, Cayo Lara y Alberto Garzón, explicaron ayer que apoyarán la investidura de Sánchez si comparten el programa con el que se presentan sin tener en cuenta quienes sean sus socios, lo que incluye también a Ciudadanos. En cuanto a tener algún puesto en el Ejecutivo no rechazan esa posibilidad, aunque aclaran que esa opción forma parte de la segunda fase de las negociaciones.

Desde Ciudadanos, el portavoz de la formación naranja en el Congreso, Juan Carlos Girauta, advirtió a Sánchez de que "pierda toda la esperanza" de que en un acuerdo final de gobierno estén al mismo tiempo el partido de Albert Rivera y Pablo Iglesias, porque -afirmó- son "antagónicos". Girauta pidió además al PP que participe hasta el final en las conversaciones con Ciudadanos y cree que "el pueblo y la historia" lo juzgarán si por priorizar su interés no impide un Gobierno PSOE-Podemos.

"Vamos a hablar con las fuerzas del cambio y luego veremos cómo se conforma ese gobierno. A los ciudadanos no les importa, ni les preocupa su composición, ni los nombres", advirtió ayer el portavoz parlamentario del PSOE, Antonio Hernando, uno de los miembros de la comisión negociadora. Su partido, dijo Hernando, es consciente de la "enorme dificultad" para conformar un Ejecutivo y cuenta ya con que habrá que hacer "cesiones "y actuar con "mucha generosidad y responsabilidad". A Pablo Iglesias le sugirió que "no es el momento de las palabras gruesas, ni de las descalificaciones y mucho menos de los vetos", después de que el líder de Podemos criticase al número uno del PSOE por buscar a la vez un pacto con su partido y con Ciudadanos.

El Sánchez presidenciable ha sido para el PP un giro notable en los acontecimientos. El presidente en funciones, Mariano Rajoy, se reunirá hoy con el Grupo Parlamentario Popular en un intento de evitar que se extienda el desánimo interno, que ha empezado a cundir ante la posibilidad de que Pedro Sánchez pueda convertirse en el próximo presidente del Gobierno y el PP se quede en la oposición.

El objetivo formal del encuentro es analizar el escenario político después del encargo del Rey al líder del PSOE y lanzar la estrategia del partido contra lo que, anticipan, puede ser un Gobierno "radical" de izquierdas. Por ahora, esa estrategia se limita a insistir en sus argumentarios internos en que al secretario general del PSOE "no le salen las cuentas" sin el apoyo de "radicales" e "independentistas", una idea que quieren que sus cargos repitan por toda España. El portavoz popular en el Congreso, Rafael Hernando, acusa al secretario general del PSOE de comenzar el camino hacia la Presidencia del Gobierno "con muchas mentiras y mucho fraude".

Calendario

El encargo del Rey a Sánchez ha desatado las prisas en el PP por constatar si fracasará ante lo que hoy es una imposibilidad numérica de sumar apoyos o saldrá adelante. El PP propuso ayer fijar el 16 de febrero como fecha para celebrar el debate de investidura, un plazo que acortaría a la mitad el mes de margen para negociar pedido por Sánchez. Podemos defendió en la Mesa del Congreso la propuesta del PP, pero fue Patxi López quien, como presidente del Congreso, rechazó la petición del PP . López considera razonable que se conceda al candidato a la investidura el tiempo suficiente para lograr los apoyos que necesite, un plazo que, según su estimación, oscilaría entre las tres semanas y un mes. Eso situaría la fecha de celebración del debate a principios días de marzo.

La vicepresidenta primera del Congreso, Celia Villalobos, del PP, defendió el 16 de febrero por entender que el Parlamento y el Gobierno tienen que empezar a funcionar "cuanto antes". El líder de Podemos, Pablo Iglesias, coincidió ayer en esa urgencia porque "no puede ser que mientras algunos juegan al Parlamento, haya ciudadanos a los que se les corta la luz".

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