Madrid y sus terremotos políticos

La capital concentra en el último año cuatro crisis internas de partidos que han hecho tambalear los cimientos de las direcciones nacionales

13.03.2016 | 01:50
Esperanza Aguirre, el día en el que presentó su dimisión como presidenta del PP en la Comunidad de Madrid.

La dimisión esta semana de diez integrantes del Consejo Ciudadano de Podemos en Madrid ha venido a agrandar lo que parece una convulsa casualidad: que en esta comunidad las supuestas divisiones internas, o fulminantes destituciones o dimisiones, adquieren una repercusión política de escala nacional. Porque hay más conflictos internos, como los que afronta Podemos en Galicia, Cantabria o Cataluña, en donde sectores críticos y afines a los cuadros nacionales se disputan el control de las direcciones territoriales. Sin embargo, no han arrastrado tanta marea política como la reciente grieta abierta en Madrid

Si tiemblan las paredes de las sedes de los principales partidos nacionales, es muy probable que se trate de un terremoto con epicentro en Madrid, comunidad en la que se han localizado algunas de las crisis internas más sonadas del último año y en donde PSOE y PP han recurrido, o recurren aún, a las gestoras. Madrid concentra en el último año cuatro crisis internas que han hecho tambalear los cimientos de las direcciones nacionales. Salvo Ciudadanos, los demás partidos llaman a la ambulancia en cuanto oyen un estornudo de las estructuras madrileñas.

Tras algo más de seis meses en el cargo, el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, acometió a primeros de 2015 una abrupta remodelación de la dirección de los socialistas madrileños y destituyo a su entonces líder, Tomás Gómez.

Una gestora presidida por Rafael Simancas supervisó el trayecto de los socialistas madrileños hasta el congreso de julio del año pasado, que nombró a Sara Hernández nueva secretaria general del PSOE-M. Por el medio, la designación del exministro Ángel Gabilondo como candidato en los comicios de mayo y las propias elecciones.

Si hay unas relaciones internas que causan expectación política, ésas son las del PP nacional con el PP madrileño.

Cualquier movimiento de Esperanza Aguirre en la primera planta de la sede de Génova suele ocasionar temblores en el séptimo piso, donde Rajoy tiene su despacho.

Es lo que ocurrió hace un mes cuando la todavía portavoz del PP en el Ayuntamiento de Madrid presentó su dimisión como presidenta del partido en la Comunidad ante el alcance que estaba cogiendo la operación Púnica.

Con rapidez, la dirección nacional del PP creó una gestora y puso al frente a la presidenta regional, Cristina Cifuentes, llamada a ser la cara visible de la nueva etapa de los populares madrileños.

Podemos ha experimentado esta semana los efectos de los terremotos internos en Madrid. A la dimisión del diputado autonómico Emilio Delgado, siguieron las renuncias a la vez de otros nueve integrantes del Consejo Ciudadano.

La quiebra levantó tal polvareda política que los dirigentes de la formación de Pablo Iglesias salieron en tromba a negar rencillas internas, expresar su asombro por la expectación generada y acusar al PSOE de haber orquestado semejante campaña de debilitamiento, según dijo el propio Íñigo Errejón.

IU tampoco ha escapado a los efectos de las crisis que se producen en Madrid; de hecho, en junio del año pasado se consumó el divorcio al aprobar el Consejo Político la ruptura legal con la federación madrileña.

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