Los tres periodistas que fueron secuestrados por Al Qaeda en Siria ya están en España

Los reporteros, que según su entorno estuvieron controlados siempre por el CNI, recibieron un trato correcto y pasaron por al menos seis casas

09.05.2016 | 00:48
Pampliega, abrazando a una familiar, López y Sastre a su llegada a la base madrileña de Torrejón de Ardoz.

Los tres reporteros españoles que permanecieron secuestrados diez meses en Siria por el Frente Al Nusra -rama local de Al Qaeda- llegaron ayer por la mañana a la base madrileña de Torrejón de Ardoz, tras haber sido puestos en libertad el sábado. José Manuel López, Antonio Pampliega y Ángel Sastre, desaparecidos el 12 de julio de 2015 en las inmediaciones de Alepo, adonde habían llegado dos días antes, estuvieron controlados en todo momento por el CNI, según informaron fuentes de su entorno.

Los periodistas, que hicieron unas breves declaraciones a la agencia Efe, prefirieron posponer la convocatoria de una rueda de prensa dado que se encontraban "desbordados" y en estado de agotamiento. Los informadores fueron recibidos por sus familiares y por la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría. El Rey les telefoneó al poco de su aterrizaje en Madrid para interesarse por su estado y manifestarles su alegría.

Los liberados explicaron que el noventa por ciento del tiempo de su cautiverio lo pasaron en habitáculos cerrados de al menos seis casas, aunque ignoran las zonas donde se encontraban, y aseguraron que sus secuestradores les trataron de manera correcta, dejándoles ver algo de fútbol por televisión y escribirse con sus familiares.

Permanecían siempre encerrados en una habitación, en la que hacían ejercicio para no aburrirse, y en algunas ocasiones se les permitía salir a estirar un poco las piernas a un patio. Según López, sólo durante el primer trimestre de su cautiverio permanecieron juntos. Transcurrido ese tiempo, Pampliega fue separado de ellos y trasladado a otro lugar. López y Sastre estuvieron juntos todo el tiempo de su cautiverio y hasta ayer sábado, día en el que fueron liberados, no habían vuelto a saber nada de Pampliega.

A principios de año, cuando su liberación parecía cercana, estuvieron un tiempo en una zona próxima a la frontera con Turquía que controla el Frente Al Nusra. Pero su puesta en libertad se demoró por lo que, al parecer, la mayor parte del tiempo restante volvieron a estar en las cercanías de la ciudad de Alepo.

Cuando el CNI, que ha llevado las negociaciones para su liberación, no podía comprobar directamente su estado, exigía a los captores pruebas de vida. Estas garantías de que estaban vivos consistían en preguntas formuladas por amigos o familiares cuyas respuestas solo podían ser conocidas por los rehenes, según informaron a Europa Press fuentes que han seguido de cerca el caso.

Otras veces, la prueba de vida era un vídeo en el que los rehenes decían su nombre y la fecha del día en que se habían grabado las imágenes. Por lo general, presentaban un aspecto limpio y saludable, aunque su apariencia era de cierta delgadez.

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