El PSOE fija las condiciones para pactos y mantiene el veto a la consulta catalana

Sánchez se define como "internacionalista" frente al "independentista" Iglesias y sostiene que los comicios han de resolver incógnitas para los próximos diez años

27.05.2016 | 01:01
Pedro Sánchez, durante la presentación del documento que fija las condiciones para los pactos poselectorales.

El PSOE tiene tan asumido que el escenario posterior a las elecciones del 26 de junio estará marcado por la necesidad de pactos para gobernar que ayer anticipó las que serán sus seis condiciones básicas para alcanzar un acuerdo con un eventual socio. El contenido del documento, presentado con solemnidad por Pedro Sánchez en Madrid, con el monumento a la Constitución al fondo, tiene ya un recorrido largo: son los grandes ejes que marcaron la negociación de los socialistas durante la frustrada legislatura pasada. Para Sánchez no se trata tanto de una aceptación del escenario poselectoral que perfilan las encuestas como de marcar el rumbo. "El PSOE aspira a ganar las elecciones y antes de decir con quién queremos ir, queremos plantear a los españoles a dónde queremos ir", afirmó.

Bajo el título Sí a los seis principios para el gobierno de cambio se agrupan las exigencias que delimitan la negociación. En primer término, los socialistas mantienen su rechazo al referéndum catalán y defienden la reforma de la Constitución para avanzar hacia un modelo federal. Como segundo punto figura la derogación de la reforma laboral, la aprobación de un nuevo Estatuto de los Trabajadores y la puesta en marcha de un plan de choque contra el desempleo. El tercero es "no eludir la obligación de pagar la deuda pública" y cumplir los compromisos con la UE, aunque renegociando los objetivos de déficit.Con el cuarto el PSOE se compromete a garantizar la independencia de las instituciones y rechazar el control político de la justicia, de las fuerzas de seguridad y de los órganos reguladores. Otro de los compromisos es una reforma fiscal que contribuya al mantenimiento de las pensiones y revierta los recortes. Luchar contra la violencia de género completa la lista de prioridades de gobierno socialistas.

Una vez definido el terreno de juego, Sánchez se ocupó de marcar diferencias con los adversarios. A su juicio, en estas elecciones se dirime mucho más que el horizonte de un cuatrienio porque España está en una "encrucijada" y los comicios tienen que resolver "muchas incógnitas para los próximos diez y quince años". El país no merece ser gobernado ni por "la pereza de Rajoy" ni bloqueado por "la intransigencia" de Pablo Iglesias. Frente al líder de Podemos, objetivo preferente de la estrategia electoral del PSOE, el número uno los socialistas se autodefinió como "internacionalista, no independentista", rasgo, el primero, que, en su opinión, siempre ha caracterizado a la auténtica quierda.

Además, Sánchez considera que Pablo Iglesias "se ha equivocado de adversario" al confrontarse con los socialistas, cuando para el PSOE "el adversario se llama Partido Popular".

El Gobierno de Mariano Rajoy ha utilizado la crisis como "excusa" para acabar con el Estado del bienestar, insistió, y construir un "modelo absolutamente de desigualdad". Una situación que solo se "revertirá" si el PSOE gana las elecciones, porque Sánchez está convencido de que si no sale victorioso "no habrá cambio" político en España.

Pedro Sánchez insistió en que el PSOE no quiere que se le vote "por miedo ni por rencor", sino por la "ilusión" que supone saber que "van a ofrecer un futuro mejor a nuestros hijos e hijas".

El socialista apeló a mirar al futuro con ilusión, y no al pasado con rencor, para no "desaprovechar" la oportunidad de decir 'sí' al progreso y la convivencia "con coraje y orgullo".

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