Rajoy prefiere volver a ofrecer un pacto al PSOE que gobernar en minoría tras el 26-J

"Decir que no puede dedicarse a la política quien nació antes de la Constitución es una broma", dice - Está "convencido" de que no habrá multa de Bruselas por el déficit

29.05.2016 | 03:07
El presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy, ayer, en la localidad barcelonesa de Sitges.

Mariano Rajoy dejó ayer muy claro que prefiere llegar a un acuerdo con el PSOE que gobernar en minoría. Por lo tanto, a la pregunta que esta semana ha planteado el Círculo de Economía a los aspirantes a la Moncloa, el presidente en funciones respondió inequívocamente en favor de la "gran coalición", la misma opción que defendió después del 20-D. En principio, Rajoy, que clausuró el foro celebrado en Sitges (Barcelona), respondió afirmativamente a la pregunta que les ha hecho a todos los candidatos el presidente del Círculo de Economía, Antón Costas. Pero enseguida precisó: "Dejar gobernar a alguien con ciento equis escaños, los que sean, se puede, pero es muy difícil".

Dicho esto, expuso que si los españoles le dan una mayoría amplia para gobernar, él lo intentará y, si no, reiterará su planteamiento de una gran coalición porque cree que no hacerlo sería "una auténtica insensatez". Y lo sería, en su opinión, porque el país necesita insistir en el modelo y en la "fórmula" que él ha puesto en marcha los últimos años, la única que garantiza el "sueño" de España de formar parte del núcleo de países más avanzados de Europa y abrir un futuro de progreso.

Aprovechó para anunciar que el crecimiento económico en el primer semestre de este año será superior que el del mismo periodo de 2015. Anuncio al que sumó su convencimiento de que "no va a haber ninguna suerte de multa" a España por parte de la Comisión Europea por no cumplir los objetivos de déficit.

Pero además de hacer halagüeños vaticinios, Rajoy arremetió contra las alcaldesas de Barcelona, Ada Colau, y Madrid, Manuela Carmena, por hacer "muchísimo daño a la economía" con algunas de sus decisiones. Y respecto a la situación en Cataluña, el presidente del Gobierno en funciones volvió a garantizar a su homólogo de la Generalitat, Carles Puigdemont, que su disposición al diálogo "es total", pero le avisó de que no permitirá la celebración de "un referéndum que liquide la soberanía nacional".

También hubo referencias a la corrupción, y el presidente reconoció que ha sido "una pesadilla" para el Partido Popular, para muchos otros partidos, para las instituciones y para todos los ciudadanos, pero defendió las medidas que se han puesto en marcha en los últimos años para hacerle frente.

A los que consideran necesaria una renovación en los partidos con gente más joven expuso que decir que "no puede dedicarse a la política quien ha nacido antes de la Constitución es una broma", destacó antes de recordar la renovación en el PP con personas como Soraya Sáenz de Santamaría -de quien resaltó su inteligencia, capacidad y fidelidad al servicio de los ciudadanos-, María Dolores de Cospedal o los últimos vicesecretarios nombrados en su partido.

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