El agosto más atípico de los políticos

Los líderes políticos nacionales y autonómicos ven limitadas sus vacaciones por los contactos para formar gobierno y la gestión diaria

31.07.2016 | 01:30

El agosto más atípico políticamente hablando ha alterado los típicos planes de vacaciones de los líderes de los partidos. Y no tanto porque se reduzcan de modo considerable sus días de descanso, sino porque no saben cuándo podrán tenerlos si es que los tienen.

Es sabido que el presidente en funciones y candidato por encargo del Rey a intentar formar gobierno, Mariano Rajoy, se reunirá el martes y el miércoles próximos con los jefes del PSOE y de Ciudadanos, Pedro Sánchez y Albert Rivera, respectivamente. No se sabe si habrá más reuniones.

Nadie sabe tampoco si habrá investidura y, por tanto, cuándo se celebrará si finalmente se celebra.

Como el agosto de 2016 se vislumbra como el mes de la incertidumbre, Rajoy, Sánchez y Rivera han anulado sus vacaciones a la espera de que se produzcan los acontecimientos y, por extensión, los cuadros altos y medios de las fuerzas políticas.

Las instrucciones del Gobierno y de los partidos son claras: nada de irse fuera de España y nada de dejar el teléfono apagado.

Fuentes del Ejecutivo precisaron que, dadas las circunstancias, los ministros no pueden desconectar, y Rajoy el primero.

Uno de los miembros del Gobierno más atento a la evolución de los hechos será el de Sanidad, Alfonso Alonso, ya que es también el presidente del PP vasco y el adelanto electoral anunciado ayer por el lehendakari, Íñigo Urkullu, le obliga a tomar pronto la decisión sobre su candidatura en las elecciones autonómicas.

Sánchez, que en julio disfrutó de ocasionales periodos de descanso en Mojácar (Almería), en el Festival de Benicássim y en la aldea riojana de Aldeanueva de Cameros, atravesará agosto en su mesa de trabajo, de reunión en reunión y de papel en papel, pues dejó claro que acudirá a cuantas reuniones le convoque Rajoy.

Su idea es ir y hablar, pero no negociar y ni mucho menos pactar, algo parecido a lo que por ahora Rivera ha anunciado que hará.

Tanto el líder del PSOE como el de Ciudadanos intercalarán escapadas a Mojácar y a Barcelona, respectivamente. El primero para estar unos días con su mujer y sus hijas; el segundo para pasar más tiempo con su pareja y su hija.

El líder del PP decidirá sobre la marcha cuándo y cuántos días podrá (si puede) viajar a Pontevedra para acompañar a su mujer.

Aunque su papel no se antoja de momento tan decisivo, el secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, mantendrá las alertas encendidas en la sede de la calle Princesa y en su despacho del Congreso, así que su plan estival quedará reducido a efímeras escapadas.

Las sedes de las presidencias autonómicas ofrecen algo más de calma. Al fin y al cabo, sus legislaturas ya están en marcha.

Algunas como la presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, ha renunciado a las vacaciones, por lo que irá casi a diario a su despacho, y prácticamente lo mismo le pasa al president de la Generalitat, Carles Puigdemont, en su caso por el conflicto abierto a raíz de la aprobación en el Parlament de unas conclusiones que apuntan a la independencia. Fuentes de su equipo indican, sin embargo, que algún día de retiro sí se tomará, sin salir de Cataluña.

Los días sueltos de descanso es lo que le queda, como mucho, al presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, que debe decidir si celebra las elecciones autonómicas con las vascas, el 25 de septiembre.

También se encomienda a los días sueltos la presidenta de Baleares, Francina Armengol, y el de Cantabria, Miguel Ángel Revilla.

Más relajados estarán los mandatarios de Murcia, Castilla-La Mancha, Aragón, La Rioja, Andalucía o Comunidad Valenciana, todos ellos con la perspectiva de pasar una semana o dos de asueto en familia, en la playa o por senderos montañosos.

Urkullu aprovechará la canícula y la menor actividad de agosto para recargar las pilas antes de la campaña electoral, y el presidente de Canarias, Fernando Clavijo, tiene planeado viajar a finales de mes.

La más previsora ha sido la presidenta navarra, Uxue Barkos, ya de descanso. Lo contrario que su homólogo asturiano, Javier Fernández, que no sabe aún qué hará.

El agosto más atípico en política está a punto de empezar. Está por ver cómo será septiembre.

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